Bienvenidos al blog original donde subiré los capítulos de mi fanfiction "Corazón a prueba de Balas".
Os agradezco a todos vosotros lectores, ¡me hes de inspiración que vosotros gustéis de ella!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Capítulo 2 Parte 1/2: Playa, Sol y una desilución.

    Luego de descender del avión, decidimos almorzar en un mini restaurant que había en el aeropuerto. Nadie sabía que ordenar porque todo estaba muy caro.
    -Alex, ¿tienes tu platillo? - preguntó Claudia.-Sí, lo tengo - contestó pasándole el menú - Frank, ¿sabes lo que quieres comer?    -Eh... creo que pediré una ensalada con pollo al horno.
    -¿Y tú Gerard? - preguntó Claudia sonriendo.
    -Creo que pediré lo mismo que Frank - dijo mirándome. No sé por qué tomó esa decisión, pero me gustó.
    -Bien, creo que todos ya pasaron sus menús al mesero - dijo Claudia mientras llamaba al mesero para pedir las bebidas.    -¿Qué me cuentas, Frankie? ¿Cómo siguen tus dolorsitos? Ja,ja,ja - preguntó Alex en un tono bastante burlón. Me hubiera gustado golpearlo en ese momento, pero mi mano adolorida me lo impedía.
    -Hey, Alex, escucha - respondió Gerard acomodándose - lo que hizo Frank fue muy amable de su parte. Si él no hubiese golpeado al individuo ese, yo hubiese salido herido - dijo sonriendo - además, recuerda que en ese entonces yo había sufrido una pequeña fractura en mi rodilla, ¿qué tal si no me hubiese defendido? no estaría ahora aquí sentado, sino acostando en una cama.
    -Sí, supongo que tienes razón - admitió Alex - pues, gracias por defender a mi amigo, Frank.
    -No, de nada - contesté un poco sonrojado - no quería que lo hiriecen en nuestra última fiesta como compañeros de clase. Aunque, yo resulté herido, pero eso no importa.
    -De nuevo, te doy las gracias, en serio - dijo Gerard sonriéndome.
    -Qué lindo de tu parte, Frankie, pero dejemos los agradecimientos de lado, y abran paso a la comida - dijo sobándose el estómago Joanna, mi mejor amiga.
    -Mademoiselle - dijo el mesero colocando los platos en nuestra mesa - Bon Appétit. 
    Todos comenzamos a comer nuestros platillos.Estabamos muy satisfechos cuando nos trajeron las bebidas. Cada uno se sirvió un vaso de refresco. Entre todos pusimos un poco de dinero para costear todo lo que pedimos, y luego de pagarlo, salimos a tomar el autobús del aeropuerto que nos llevaria a donde está el edificio el cual será nuestro hogar los próximos 4 meses.
    -Bueno, aquí dice que este es el edificio - dijo Claudia mirando el mapa. Era una especie de hotel, de 2 pisos, apariencia un poco antigua, pero bonita. Tenía un gran jardín en la entrada.
    -¿Cómo haremos para sortear los compañeros de cuarto? - preguntó Joanna mientras levantaba su maleta que estaba a punto de abrirse de tan llena que estaba.
    -Buen punto. Escribiré el nombre de cada de uno de nosotros en un trozo de papel, los meteré en una bolsita y designaré a cuatro de ustedes para que sea el representante de las cuatro habitaciones. Entonces cada uno sacará cinco papelillos y de ahí, se designarán los compañeros, ¿entienden? - propuso Claudia.
    -Me parece justo - dijo Alex - todos quieren tocar con sus amigos, y pues los que aún no están acomodados con nosotros, se acomodarán.
     -Ja,ja,ja sí, buen punto, mi amor - asintió Joanna, que era su novia, por cierto.     -Bueno, hagámoslo entonces - culminó Claudia mientras metía los papelitos a la bolsa. Fueron sacando los papeles para ver quién tocaría con quién, y resultó así: en el cuarto número dos quedé yo, Peter, Joanna, Joseph y Claudia. En el cuarto número cuatro quedaron: Gerard, Alex, Cristina, Paula y Emma.
     -Ya se ha decidido quién estará en cada habitación, pues entren a dejar sus cosas y pueden salir a dar una vuelta, o quedarse a descanzar. Más tarde saldremos a dar un paseo en la costa - dijo Claudia sonriendo - los veo en un rato.
    Las habitaciones eran bastante bonitas. Tenían 2 baños, y una escalera que conducía a los armarios de ropa. Llegué, puse mi maleta debajo de la cama, me acosté y cerré mis ojos. Unos de mis pasatiempos favoritos son dormir, vaya que lo es. Me decidí a dormir un rato, total, dentro de unas horas saldremos a dar un paseo, necesito recobrar fuerzas. Lo único que me incomóda cuando me acuesto son mis heridas en la cara, las dos que tengo, una en la ceja y otra en la boca, me duelen cuando recuesto la cabeza en la almohada. En fin, debo aguantar ese dolor.      

Capítulo 1 Parte 2/2: Como brisa de verano.

(Sonido del celular)
-¿Aló? - dije levantándome con el pelo parado. Me pregunto quién rayos llamaría a las 7:34 de la mañana.
-¿Frankie? soy yo, Claudia. Perdóname que te llame a esta hora, pero el avión cometió un error en el horario de salida, ¡nuestro vuelo sale a las 8:30 de la mañana, no a las 12:00! así que apurate sino quieres quedarte. Llamaba para eso, nos reuniremos afuera del aeropuerto. Date prisa.
-¿¡Qué!? - contesté dando un salto - ¿Aló, Claudia? rayos, colgó - dije parándome. No tenía muy claro que me había dicho exactamente, sólo entendí que debía ir rápidamente al aeropuerto - Bien, tengo mi maleta, mis documentos y... ay no - dije mirando fijamente el boleto - aquí dice que mi asiento está ubicado en el medio, ¡como odio los puntos medios! - exclamé frunciendo el ceño. Sin esperar bajé, tomé el desayuno y me fui a toda velocidad camino al aeropuerto. Estaba muy emocionado por lo que me esperaba, playas, comidas exóticas, lugares por conocer, y lo que más me atormentaba a la vez, ver a Gerard. No pensaba que seguiría la mala vibra entre nosotros, eso quería pensar. Lo cierto esque no sabía como estaría la situación actualmente, sólo esperaba que nada ni nadie arruinase la experiencia de mi vida.
    El taxi se detiene enfrente de la entrada principal de aeropuerto, allí, estaban sentados los diez y nueve chicos esperando al número veinte.
   -Por fin llegó, vaya puntualidad - susurró Alex, que estaba sentado al lado de Gerard.
   -A lo mejor tuvo un incoveniente y se retrasó - respondió Gerard.
   -Hola... lamento la tardanza - dije frotándome la nuca.
   -No te preocupes, llegas justo a tiempo - sonrió Claudia mientras me ayudaba con el equipaje - déjame colocar tu maleta en el carrito, venga, el avión sale en 30 minutos. Todos fuimos al pasillo del vuelo en que ibamos. En ninguno momento miré a Gerard, ni él a mi. Creo que es mejor que estemos así, por ahora.
    -Sus pasajes, por favor.
    -Tome - dijo Claudia - y... ¿Frank? discúlpeme, señorita - Claudia jalaba mi pasaje - ¡Frankie!.
    -¿Eh? - dije mientras salía de mi trance - ¿qué sucede?
    -Tu pasaje, dámelo.
    -Sí, perdón... estaba, mirando el avión - me disculpé. Pero yo sabía que no estaba mirando ningún avión, sino a Gerard. Intento no hacerlo, pero es imposible.
    -Que tengan un buen viaje - dijo la azafata. Entramos al avión y nos invitaron a tomar asiento. Me quedé un rato afuera fumando mientras los demás entraban. Cuando pisé la colilla y entré, comencé a buscar mi asiento, según el boleto.
     -29/A... 30/B... 31... ¡32/B! Ese es mi puesto - dije mientras miraba mi lugar - esperen un segundo, ¿no es Gerard el que está sentado al lado de mi asiento? No. Tienes que estar bromeando...
     -¿Qué miras? - preguntó Gerard mirándome.
     -Ah... pues, mi... puesto, está...
     -¿Tu puesto es este? - señaló con el dedo mi asiento.
     -Ajá...
    -¿Y qué esperas? Siéntate - dijo Gerard un poco severo. Entre tantas emociones que sentía en ese momento, por fin pude sentarme.
     -¿Quieres? - dijo acercándome una bolsa de maníes.
     -No... gracias.
     -Bueno - respondió Gerard quitándolo - y dime, ¿cómo sigues después de la paliza?
     -Pues, bien... sólo me duele un poco la boca... - dije nervioso.
     -¿Seguro que sólo te duele la boca? estás temblando, amigo - respondió.
     -Te-tengo frío.
     -Toma - me pasó su cobija.
     -No es necesario, Gerard... - no sabía cómo reaccionar.
     -Quédatela - sentenció - no la ocupo, en serio.
     -Okay, gracias.
     -¿Y con quién quieres tocar? - preguntó Gerard.
     -¿Qué?
    -Que con quién quieres tocar. Ya sabes, cuando lleguemos a Orlando, tendremos que quedarnos en habitaciones con algunos chicos, compañeros de cuarto.
     -Oh... pues espero tocar cont... - me callé - con... Teresa.
     -¿Teresa? no sabía que había venido.
     -Ah... sí vino - disimulé, aunque no vino ninguna Teresa.
     -De acuerdo - contestó - sabes, tengo sueño... sé que son las 8:24 pero, no dormí bien, tuve pesadillas.
     -Claro, entiendo.
     -Te veo luego - dijo mientras se daba la vuelta para dormir, claro, se volteó a mi lado. Podía ver esa cara que me ha estado enamorando toda la vida. Hasta durmiendo era lindo. No hice más que mirarlo todo el rato.
(Pasaron 3 horas)
     -Espera, Frank... - susurró Gerard despertanto.
     -¿Qué? - dije curioso. Oh por Dios, dijo mi nombre.
     -¿Eh? - reaccionó - Eh, ¡no! ¿qué paso?
     -Nada, susurraste mi nombre y despertaste.
     -Sí... digo, esque pensé que te ibas por un vaso de agua y, te iba a pedir uno.
     -Ya... ¿quieres uno? - pregunté levantándome.
     -¡No! - dijo - No, no hace falta, gracias. No entendí lo que acababa de pasar, pero supongo que estaba todo bien.
     -Escucha... mi intención al defenderte en aquel bar no fue mala, sólo quería evitar que te lastimaran, Gerard - dije con la cabeza baja.
     -No te preocupes, de hecho, te lo agradezco - dijo sonriendo - quién sabe que me hubiera hecho el tipo sino hubiese sido por tu valentía, Frank.
     -De nada - dije sonriéndole - y... - me interrumpió la voz de la azafata.
Abrochen sus cinturones de seguridad, que estamos por aterrizar, gracias.
    -¡Qué rápido llegamos! ¿No lo crees? - dijo entusiasmado Gerard.
    -Sí, fue tan rápido - dije pensando en el poco tiempo que tuve para estar cerca de él. El avión comenzó a descender al aeropuerto de Orlando.
Bienvenidos al aeropuerto de Orlando. Por favor, dejen las almohadas encima del asiento y retiren sus equipajes de mano a la brevedad. A sido un gusto viajar con ustedes.
    -Te veo luego - dijo Gerard bajando su mochila.
    -Sí, adiós - dije mirándolo. Tomé mi chaqueta y bajé del avión. Una gran aventura me espera allá abajo. Ojalá pudiese decirte lo tanto que te amo...
Continuará...

Capítulo 1 Parte 1/2: Como brisa de verano (Introducción).

   Recuerdo que nunca antes me habían llamado por teléfono para invitarme a cumplir uno de mis muchos sueños. Desperté realmente cansado y con un pitido molesto en la oreja izquierda, producto del ensayo de ayer con la batería a todo dar. Me llamó Claudia, una de mis buenas amigas, y me dijo quienes irían al viaje de mis sueños. Peter, Joanna, Alexander, son tres de los veinte que iremos a Orlando, a un viaje de vacaciones con todos los gastos pagados, pero había alguien en especial que me motivaba a tomar el avión, Gerard Arthur Way. Era el chico más lindo que jamás había visto. Pocas veces hablamos y, últimamente, tuvimos una pelea por culpa de un bastardo entrometido. Estabamos celebrando la fiesta de graduación en un bar, y un total desconocido obviamente ebrio, golpea a Gerard en la cara, me dí cuenta de lo que sucedía y me metí en medio, y golpeé al tipo. Aunque éste me devolvió la paliza y me destrozó la cara. Salí del hospital con puntos en la frente y un corte en la boca, el ojo morado y un fuerte dolor en el estómago. El doctor dijo que estaría bien en un par de semanas. Gerard, apenas me dieron de alta, me preguntó por qué rayos me había metido a defenderlo si ni siquiera nos conociamos bien. Creí que me daría las gracias, pero casi me mató entre gritos y insultos. Lo mandé al demonio por ser tan malagradecido, Gerard me respondió asotando la puerta y yéndose con la cara en llamas. Ya pasaron 2 semanas desde lo sucedido y, mañana es el gran día del viaje. Gerard me gusta, o más bien, me enamoró, desde la secundaria. Está de sobra decir que el amor que siento yo es prácticamente imposible de revelar, menos enfrente de alguien que no sabes como reaccionaría, y yo, por miedo a perder la poca cercanía con él, prefiero callar.
    Saldré a ver qué ropa me compro o qué ropa me llevo, ojalá no me lo cruze en la calle porque eso arruinaría mi salida... Pasé de tienda en tienda, buscando opciones de verano, aunque me costó encontrar lo correcto. Volví a casa a eso de las 8:00 de la noche, con apenas una sola bolsa de ropa. Por lo menos logré tener lo que buscaba. Ahora, la parte más difícil, elegir qué llevar.
    Cuando tuve todo lo que había escogido me paré con el cuello adolorido, y no hize más que lanzarme con todo a la cama para descanzar. Mañana... mañana... mañana... mi mente lo susurraba a cada instante. No puedo esperar.