Bienvenidos al blog original donde subiré los capítulos de mi fanfiction "Corazón a prueba de Balas".
Os agradezco a todos vosotros lectores, ¡me hes de inspiración que vosotros gustéis de ella!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Capítulo 1 Parte 2/2: Como brisa de verano.

(Sonido del celular)
-¿Aló? - dije levantándome con el pelo parado. Me pregunto quién rayos llamaría a las 7:34 de la mañana.
-¿Frankie? soy yo, Claudia. Perdóname que te llame a esta hora, pero el avión cometió un error en el horario de salida, ¡nuestro vuelo sale a las 8:30 de la mañana, no a las 12:00! así que apurate sino quieres quedarte. Llamaba para eso, nos reuniremos afuera del aeropuerto. Date prisa.
-¿¡Qué!? - contesté dando un salto - ¿Aló, Claudia? rayos, colgó - dije parándome. No tenía muy claro que me había dicho exactamente, sólo entendí que debía ir rápidamente al aeropuerto - Bien, tengo mi maleta, mis documentos y... ay no - dije mirando fijamente el boleto - aquí dice que mi asiento está ubicado en el medio, ¡como odio los puntos medios! - exclamé frunciendo el ceño. Sin esperar bajé, tomé el desayuno y me fui a toda velocidad camino al aeropuerto. Estaba muy emocionado por lo que me esperaba, playas, comidas exóticas, lugares por conocer, y lo que más me atormentaba a la vez, ver a Gerard. No pensaba que seguiría la mala vibra entre nosotros, eso quería pensar. Lo cierto esque no sabía como estaría la situación actualmente, sólo esperaba que nada ni nadie arruinase la experiencia de mi vida.
    El taxi se detiene enfrente de la entrada principal de aeropuerto, allí, estaban sentados los diez y nueve chicos esperando al número veinte.
   -Por fin llegó, vaya puntualidad - susurró Alex, que estaba sentado al lado de Gerard.
   -A lo mejor tuvo un incoveniente y se retrasó - respondió Gerard.
   -Hola... lamento la tardanza - dije frotándome la nuca.
   -No te preocupes, llegas justo a tiempo - sonrió Claudia mientras me ayudaba con el equipaje - déjame colocar tu maleta en el carrito, venga, el avión sale en 30 minutos. Todos fuimos al pasillo del vuelo en que ibamos. En ninguno momento miré a Gerard, ni él a mi. Creo que es mejor que estemos así, por ahora.
    -Sus pasajes, por favor.
    -Tome - dijo Claudia - y... ¿Frank? discúlpeme, señorita - Claudia jalaba mi pasaje - ¡Frankie!.
    -¿Eh? - dije mientras salía de mi trance - ¿qué sucede?
    -Tu pasaje, dámelo.
    -Sí, perdón... estaba, mirando el avión - me disculpé. Pero yo sabía que no estaba mirando ningún avión, sino a Gerard. Intento no hacerlo, pero es imposible.
    -Que tengan un buen viaje - dijo la azafata. Entramos al avión y nos invitaron a tomar asiento. Me quedé un rato afuera fumando mientras los demás entraban. Cuando pisé la colilla y entré, comencé a buscar mi asiento, según el boleto.
     -29/A... 30/B... 31... ¡32/B! Ese es mi puesto - dije mientras miraba mi lugar - esperen un segundo, ¿no es Gerard el que está sentado al lado de mi asiento? No. Tienes que estar bromeando...
     -¿Qué miras? - preguntó Gerard mirándome.
     -Ah... pues, mi... puesto, está...
     -¿Tu puesto es este? - señaló con el dedo mi asiento.
     -Ajá...
    -¿Y qué esperas? Siéntate - dijo Gerard un poco severo. Entre tantas emociones que sentía en ese momento, por fin pude sentarme.
     -¿Quieres? - dijo acercándome una bolsa de maníes.
     -No... gracias.
     -Bueno - respondió Gerard quitándolo - y dime, ¿cómo sigues después de la paliza?
     -Pues, bien... sólo me duele un poco la boca... - dije nervioso.
     -¿Seguro que sólo te duele la boca? estás temblando, amigo - respondió.
     -Te-tengo frío.
     -Toma - me pasó su cobija.
     -No es necesario, Gerard... - no sabía cómo reaccionar.
     -Quédatela - sentenció - no la ocupo, en serio.
     -Okay, gracias.
     -¿Y con quién quieres tocar? - preguntó Gerard.
     -¿Qué?
    -Que con quién quieres tocar. Ya sabes, cuando lleguemos a Orlando, tendremos que quedarnos en habitaciones con algunos chicos, compañeros de cuarto.
     -Oh... pues espero tocar cont... - me callé - con... Teresa.
     -¿Teresa? no sabía que había venido.
     -Ah... sí vino - disimulé, aunque no vino ninguna Teresa.
     -De acuerdo - contestó - sabes, tengo sueño... sé que son las 8:24 pero, no dormí bien, tuve pesadillas.
     -Claro, entiendo.
     -Te veo luego - dijo mientras se daba la vuelta para dormir, claro, se volteó a mi lado. Podía ver esa cara que me ha estado enamorando toda la vida. Hasta durmiendo era lindo. No hice más que mirarlo todo el rato.
(Pasaron 3 horas)
     -Espera, Frank... - susurró Gerard despertanto.
     -¿Qué? - dije curioso. Oh por Dios, dijo mi nombre.
     -¿Eh? - reaccionó - Eh, ¡no! ¿qué paso?
     -Nada, susurraste mi nombre y despertaste.
     -Sí... digo, esque pensé que te ibas por un vaso de agua y, te iba a pedir uno.
     -Ya... ¿quieres uno? - pregunté levantándome.
     -¡No! - dijo - No, no hace falta, gracias. No entendí lo que acababa de pasar, pero supongo que estaba todo bien.
     -Escucha... mi intención al defenderte en aquel bar no fue mala, sólo quería evitar que te lastimaran, Gerard - dije con la cabeza baja.
     -No te preocupes, de hecho, te lo agradezco - dijo sonriendo - quién sabe que me hubiera hecho el tipo sino hubiese sido por tu valentía, Frank.
     -De nada - dije sonriéndole - y... - me interrumpió la voz de la azafata.
Abrochen sus cinturones de seguridad, que estamos por aterrizar, gracias.
    -¡Qué rápido llegamos! ¿No lo crees? - dijo entusiasmado Gerard.
    -Sí, fue tan rápido - dije pensando en el poco tiempo que tuve para estar cerca de él. El avión comenzó a descender al aeropuerto de Orlando.
Bienvenidos al aeropuerto de Orlando. Por favor, dejen las almohadas encima del asiento y retiren sus equipajes de mano a la brevedad. A sido un gusto viajar con ustedes.
    -Te veo luego - dijo Gerard bajando su mochila.
    -Sí, adiós - dije mirándolo. Tomé mi chaqueta y bajé del avión. Una gran aventura me espera allá abajo. Ojalá pudiese decirte lo tanto que te amo...
Continuará...

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