-¿Frankie? Frank, todos se han ido al paseo - susurró una voz en mi oreja mientras me tocaba la espalda.
-¿Qué?... - dije somnoliento - ¿ya se fueron? - reaccioné.
-Sí, hace diez minutos exactamente.
-¡No! - dije levantándome de un golpe - ¡Ay, rayos! - me golpeé la cabeza con el techo de la cama de arriba.
-Colócate lo que te vayas a poner y vamos a alcanzarlos antes de que los perdamos de vista.
-Sí, gracias - contesté poniéndome los zapatos. ¿Cómo pudo pasar el tiempo tan deprisa que no pude disfrutar una pequeña siesta?
-Creo que los he visto a tres cuadras de aquí, vamos - dijo Joanna cuando salí de la habitación. Bajamos las escaleras, y fuimos caminando hacia ellos. Se podía divisar la roja cabeza de Gerard desde nuestra ubicación. Tardamos diez y ocho minutos en llegar a la playa costera donde estaban los demás.
-¡Frankie! - gritó Claudia - creí que te habían raptado los alienígenas - dijo riendo.
-Me quedé dormido - contesté - discúlpame.
-No hay problema. Ven, siéntate con nosotros - dijo señalando una fogata que había cerca de la orilla.
-Pásala bien - dijo Joanna agitando la mano - me devolveré al edificio, no me siento bien.
-Cuídate - le contesté sonriendo - y gracias. No sé que voy a hacer en la playa sin ella, no conozco a muchos de los que están aquí y tengo miedo a que comiencen de nuevo con lo de la pelea en el bar.
Tomé asiento en una de las sillas que estaban ubicadas enfrente de la fogata. Eran alrededor de las 7:30 de la tarde, así que todos tomaron sus malvaviscos, y las pusieron sobre el fuego. Pero claro, yo ni me molesté en acercarme a ellos, por lo tanto, no pude agarrar uno.
-¿Tienes un malvavisco? - preguntó Gerard sentándose de mi lado.
-Eh, no.
-Toma - dijo acercándome uno.
-¿Y tú te quedarás sin? - contesté empujándola en dirección a su lado.
-No, yo tengo la mía - contestó sonriendo. La acepté feliz de que al menos, quien más me importa de todos, me haya tomado en cuenta, aunque sea en ese instante.
-Qué bonita está la tarde, ¿verdad? - dijo mirando el horizonte mientras masticaba su malvavisco.
-Sí - dije mirándolo - es hermosa.
-Sabes, cuando al fin encuentre a mi verdadero amor, quiero llevar a esa persona, a un lugar donde el Sol se vea radiante - dijo - porque así, se verá mi corazón.
-Qué bonito detalle - dije disimulando mi preocupación. Me preocupa que esa persona llegue a ser cualquier otra menos yo.
-Lo sé - contestó - desgraciadamente llevo esperando esa persona hace mucho tiempo, y dudo que encuentre a alguien que me ame de verdad.
-Sí supieras que esa persona está tan cerca de ti - dije en voz baja.
-¿Qué?
-Digo... ojalá la encuentres pronto - mentí. Rayos, ¿cuándo aprenderé a cerrar la boca?
-Gracias - sonrió - sabes, me caes bien.
-¿En serio? respondí sonriendo - gracias, opino lo mismo de ti.
-Cambiando de tema... te pido disculpas por los comentarios groseros de mi amigo, Alex - dijo - a veces no se da cuenta de lo que dice, o bueno, quizá se de cuenta, pero es un descerebrado, no le hagas caso.
-No hace falta que me lo digas - contesté - que sea un descerebrado, está más que claro - dije riendo.
-Ja,ja,ja, tienes razón.
-Oye, Gerard...
-Por favor, dime Gee.
-Bueno, Gee... - dije - disculpa la pregunta pero, ¿por qué hasta ahora me hablas? digo, siempre estuvimos en la misma clase de secundaria, y nunca me dirigiste la palabra - dije - por eso me parece curioso.
-Sí, lo sé - contestó - es que, bueno, nunca tuve la oportunidad exacta para hablarte, además te veías muy tímido, así que prefería no acercarme - dijo - pero siempre quise conocerte más allá de esa apariencia.
-Wow, pues... me alegra que dijeras eso - contesté sonriendo - y yo, por mi parte, siempre quise hablarte también pero... no me sentía seguro de ello.
-Pero mírale el lado positivo - dijo tocando mi hombro - ahora estamos aquí, en un viaje, con la oportunidad de llevarnos bien.
-Sí, eso es genial.
-Bueno colegas - dijo en voz alta Claudia - creo que es hora de que volvamos a nuestra residencia temporal, ya son las ocho de la noche - dijo mirando su reloj - vamos.
-Vaya que ha pasado el tiempo - dijo Gee - de todos modos, fue agradable conversar contigo, ¡te veo luego! - dijo parándose para reunirse con sus amigos y volver al edificio.
No puedo creer que acabo de hablar con él, no puede haber sucedido de verdad, ¿o sí? De lo único que estoy seguro es que me siento extasiado. Ha sido un día realmente fantástico.
-Frankie - dijo Claudia - ¡apúrate que se van! No puedo creer lo despistado que andas últimamente.
-Ay, perdón, lo que sucede es que...
-¿Es que qué?
-Nada, vamos. No sería buena idea contarle todo, no por ahora. Prefiero guardármelo hasta el momento apropiado, no sea que en una de esas se le escape algo. No quiero imaginarlo.
Al llegar a la residencia, subí y me recosté en la cama.
-Fue un día agotador, ¿no es cierto? - comentó Joanna que estaba acostada en la cama de arriba.
-Sí que lo fue - contesté - pero debo decir que fue uno de los mejores días de mi vida.
-¿En serio? - dijo Jo - ¿Y eso, por qué?
-Pues... me agrada que estemos en un lugar maravilloso, lleno de cosas que no conocíamos, las cuales conoceremos poco a poco.
-Es cierto - dijo - creo que será un viaje maravilloso.
-Oh sí, ya lo creo - respondí sonriendo. La emoción me invadió en aquel instante por el sólo pensar en todas las aventuras que me esperan al lado de Gerard. Quizá después se olvide de toda esa conversación, y volvamos a lo mismo, pero aunque eso sucediera, jamás dejará de ser mi motivo de sonreír, nunca.
-Bueno, que tengas buenas noches Frankie - dijo Joanna.
-Buenas Noches, Jo.
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario