-Hey - dijo Gerard regresando.
-Hola, de nuevo, Gerard - respondió sonriendo Ray.
-¿Qué tal el viaje?
-Agotador, tu sabes. El tránsito ha sido horrendo - contestó - y la comida del avión estaba fría.
-Ja,ja,ja - rió Gerard sentándose en la silla del escritorio - ya lo sé. Una vez me tocó comer una gelatina fría.
-Eh, las gelatinas son frías - dijo Ray tratando de disimular la risa - sino, no serían gelatinas.
-Es cierto... - respondió Gee sonriendo con vergüenza.
-Ja,ja. Oye, Gerard, te quiero hacer una pregunta - dijo Ray mirándolo - pero necesito que me digas la verdad.
-Por supuesto, ¿qué cosa me quieres preguntar?
-¿Cuáles son tus sentimientos hacia Frank?
-¿A qué viene tu pregunta? No entiendo.
-Primero responde a mi pregunta, y luego yo respondo la tuya.
-...Pues, no lo sé.
-¿No sabes qué? - respondió Raymond curioso - ¿no sabes qué sientes por él?
-No.
-Frank me contó que ayer se besaron, o más bien, tú lo besaste.
-¿Yo? - respondió poniéndose rojo y nervioso - yo no lo besé... él me besó.
-Perdóname pero Frank no mintió, sé que lo besaste, ¿no es así?
-Está bien, sí lo besé - respondió - pero él aceptó mi beso...
-Comprendo - dijo Ray pensando - es que... supongo que ya lo sabes.
-¿Saber, saber qué cosa, Raymond? - preguntó asustado.
-Veo que no te lo dijo, entonces no te lo puedo decir.
-Oh vamos, dímelo.
-No puedo - sentenció serio - pero no cambiemos de tema, dime de una vez por todas por qué besaste a Frank ayer.
-Creo que l-lo amo.
-¿Lo amas, estás seguro de lo que me dices?
-Sí... lo amo. A decir verdad dudaba al principio, pero me he dado cuenta de que esto va en serio.
-Rayos, ¡Frank se pondrá muy contento! - gritó Ray sonriendo.
-¿Contento? Está bien, ya he respondido tu pregunta - respondió Gerard - ahora te toca responder la mía.
-Muy bien, pregúntame.
-¿Sabes algo de lo que yo no sé?
-Sí, muchas cosas, de las cuales no puedo contarte.
-¿Por qué no? Te he dicho de mis sentimientos hacia Frankie, no es justo, debes decirme la verdad.
-¿Qué verdad? No hay ninguna verdad - respondió Ray parándose con intención de irse antes de que la exija una respuesta - estás equivocado, Gerard, no hay ninguna verdad.
-¿A dónde crees que vas? Ahora mismo me vas a decir todo, absolutamente todo.
-Bien, ¡lo diré! - gritó asustado Raymond - pero por favor, suéltame.
-Okay, empieza - respondió Gee soltando su camiseta.
-Desde que llegaste la secundaria, Frank te miró de manera diferente...
-¿Qué significa esa manera diferente de mirarme?
-Verás... él... ¡ahhh, no puedo decirlo!
-Por favor, dímelo - dijo Gerard - te prometo que no le diré nada de lo que me digas.
-No, es que la única persona que sabe de esto soy yo, nadie más.
-¿Tanto misterio? Por amor de Dios, ¡dímelo de una vez!
-Frank siempre te miró de una forma especial, al principio creí que era una tontería, pero poco a poco me lo confirmaban sus hechos, sus comentarios... todo en él siempre estuvo relacionado contigo, Gerard.
-¿Relacionado conmigo? Raymond, sé claro, ¡¿a qué te refieres?!
-¡Frank te ama, desde el primer día en que te vio, su corazón te ha mantenido latente hasta este momento! Él intenta ocultarlo, pero es imposible... De seguro has de pensar que el beso lo hizo sentir incómodo... ¡sí supieras! Le encantó que lo besarás, de hecho, todo su ánimo dio un cambio radical cuando lo besaste. No puedo creer que no te hayas dado cuenta de esto, ¡hasta el más tonto de todos se daría cuenta!
-Ray... ¿es... cierto lo que me estás d-diciendo? - preguntó Gerard impactado.
-Sí, es verdad.
-No puedo creerlo... - dijo Gee pálido, impactado y asustado al mismo tiempo.
-Pues creerlo - respondió Raymond. En ese instante, Gerard se puso muy asustado, pero era solamente la apariencia exterior, porque en su interior, había una magia que fluía en sus venas, sentía como si miles de fuegos artificiales explotasen en su corazón. Jamás experimentó un sentimiento tan bello como ese.
-¡Esto es lo mejor que me pudiste haber dicho, Raymond! - gritó con una felicidad radiante Gerard.
-Pues yo pienso que debes guardar esa emoción, por lo menos hasta que se presente la oportunidad exacta y oportuna para decirle todo a Frank y que el amor de una vez por todas, llegue a ustedes.
-NO PUEDO ESPERAR, ¡LA FELICIDAD QUE ME INVADE ES DEMASIADA!
-¡Cálmate, amigo! Hoy irán juntos tú y Frank al club, ¿no es así?
-Sí, ¡iremos juntos! - respondió Gee con una sonrisa grande.
-¿Por qué no aprovechas y le dices todo?
-Me parece muy buena idea, Raymond.
-Creo que es buena idea, también.
-¡MUCHAS GRACIAS POR TODO, GRACIAS! - contestó Gerard abrazando fuertemente a Ray.
-De nada - respondió Raymond ahogándose por el abrazo.
-¡Me voy a buscar mi mejor ropa! Tengo que verme bien... ¡y un perfume! Hasta luego, amigo - dijo Gee saliendo del cuarto entusiasmado - ...¡y muchas gracias de nuevo!
-No, ¡de nada! - respondió Ray - hasta pronto...
Continuará...
-¿Saber, saber qué cosa, Raymond? - preguntó asustado.
-Veo que no te lo dijo, entonces no te lo puedo decir.
-Oh vamos, dímelo.
-No puedo - sentenció serio - pero no cambiemos de tema, dime de una vez por todas por qué besaste a Frank ayer.
-Creo que l-lo amo.
-¿Lo amas, estás seguro de lo que me dices?
-Sí... lo amo. A decir verdad dudaba al principio, pero me he dado cuenta de que esto va en serio.
-Rayos, ¡Frank se pondrá muy contento! - gritó Ray sonriendo.
-¿Contento? Está bien, ya he respondido tu pregunta - respondió Gerard - ahora te toca responder la mía.
-Muy bien, pregúntame.
-¿Sabes algo de lo que yo no sé?
-Sí, muchas cosas, de las cuales no puedo contarte.
-¿Por qué no? Te he dicho de mis sentimientos hacia Frankie, no es justo, debes decirme la verdad.
-¿Qué verdad? No hay ninguna verdad - respondió Ray parándose con intención de irse antes de que la exija una respuesta - estás equivocado, Gerard, no hay ninguna verdad.
-¿A dónde crees que vas? Ahora mismo me vas a decir todo, absolutamente todo.
-Bien, ¡lo diré! - gritó asustado Raymond - pero por favor, suéltame.
-Okay, empieza - respondió Gee soltando su camiseta.
-Desde que llegaste la secundaria, Frank te miró de manera diferente...
-¿Qué significa esa manera diferente de mirarme?
-Verás... él... ¡ahhh, no puedo decirlo!
-Por favor, dímelo - dijo Gerard - te prometo que no le diré nada de lo que me digas.
-No, es que la única persona que sabe de esto soy yo, nadie más.
-¿Tanto misterio? Por amor de Dios, ¡dímelo de una vez!
-Frank siempre te miró de una forma especial, al principio creí que era una tontería, pero poco a poco me lo confirmaban sus hechos, sus comentarios... todo en él siempre estuvo relacionado contigo, Gerard.
-¿Relacionado conmigo? Raymond, sé claro, ¡¿a qué te refieres?!
-¡Frank te ama, desde el primer día en que te vio, su corazón te ha mantenido latente hasta este momento! Él intenta ocultarlo, pero es imposible... De seguro has de pensar que el beso lo hizo sentir incómodo... ¡sí supieras! Le encantó que lo besarás, de hecho, todo su ánimo dio un cambio radical cuando lo besaste. No puedo creer que no te hayas dado cuenta de esto, ¡hasta el más tonto de todos se daría cuenta!
-Ray... ¿es... cierto lo que me estás d-diciendo? - preguntó Gerard impactado.
-Sí, es verdad.
-No puedo creerlo... - dijo Gee pálido, impactado y asustado al mismo tiempo.
-Pues creerlo - respondió Raymond. En ese instante, Gerard se puso muy asustado, pero era solamente la apariencia exterior, porque en su interior, había una magia que fluía en sus venas, sentía como si miles de fuegos artificiales explotasen en su corazón. Jamás experimentó un sentimiento tan bello como ese.
-¡Esto es lo mejor que me pudiste haber dicho, Raymond! - gritó con una felicidad radiante Gerard.
-Pues yo pienso que debes guardar esa emoción, por lo menos hasta que se presente la oportunidad exacta y oportuna para decirle todo a Frank y que el amor de una vez por todas, llegue a ustedes.
-NO PUEDO ESPERAR, ¡LA FELICIDAD QUE ME INVADE ES DEMASIADA!
-¡Cálmate, amigo! Hoy irán juntos tú y Frank al club, ¿no es así?
-Sí, ¡iremos juntos! - respondió Gee con una sonrisa grande.
-¿Por qué no aprovechas y le dices todo?
-Me parece muy buena idea, Raymond.
-Creo que es buena idea, también.
-¡MUCHAS GRACIAS POR TODO, GRACIAS! - contestó Gerard abrazando fuertemente a Ray.
-De nada - respondió Raymond ahogándose por el abrazo.
-¡Me voy a buscar mi mejor ropa! Tengo que verme bien... ¡y un perfume! Hasta luego, amigo - dijo Gee saliendo del cuarto entusiasmado - ...¡y muchas gracias de nuevo!
-No, ¡de nada! - respondió Ray - hasta pronto...
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario