Bienvenidos al blog original donde subiré los capítulos de mi fanfiction "Corazón a prueba de Balas".
Os agradezco a todos vosotros lectores, ¡me hes de inspiración que vosotros gustéis de ella!

martes, 25 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 5/7: El club Zebra.

    Cuando llegamos al club, había pasado casi media hora después de que comenzó la fiesta. Todos estaban bailando, comiendo y otros en un rincón hablando. Estaba la música a todo volumen. El DJ parecía estar muy concentrado en lo suyo. Miraba para todos lados, a ver si podía encontrar a mi príncipe, pero nada de nada.
    -Hasta que por fin te decides a llegar, Iero - dijo Alex mirándome - has dejado plantada a tu cita.
    -Cierra la boca, imbécil - contesté ignorando por completo su voz - ¿dónde está Gerard?
    -No lo sé, ¿por qué no lo buscas por ti mismo si tanto te interesa? - respondió en tono burlón y diabólico.  
   -Sí, mejor lo buscaré yo mismo en lugar de perder el tiempo contigo - respondí empujándolo fuera de mi camino. Comencé a mirar a todas las direcciones del club. Las luces estaban parpadeando a todo dar, por lo que me resultaba difícil mirar. Después de una búsqueda intensa, decidí quedarme parado en un solo lugar, mirando a los demás bailar, mientras que el idiota de Gee no aparecía.

    -Oh mi Dios, ¿será ese Frank? - pensó Gerard mirando desde lejos - que trasero... No, a ver, ¿es o no es? Sí... sí es mi Frankie - pensó convencido. Gerard comenzó a acercarse lentamente, sin intención de que lo descubriera. 

   -¡Nada más me faltaba esto! - dije en voz baja enfadado - ¡mi ilusión se convirtió en decepción! Gerard me mintió, ¿cómo pude creerle? Sabía que todo esto era sólo una farsa. 
    -Hola... - susurró alguien a mi oreja.
   -¿Qué...? G-Gerard... - dije volteando - ¿d-dónde andabas? - pregunté mirándolo de arriba a abajo. Lucía tan sexy. Usaba una chaqueta de cuero negra, una camiseta color rojo oscuro y con unos pantalones ajustados que resaltaban su culo, ¡Dios mío! Jamás vi algo tan delicioso e irresistible.
   -Arreglaba unos asuntos de la fiesta - respondió mirándome con una sonrisa que jamás había visto, de aspecto diabólico pero seductor - más bien dime tú, ¿dónde andabas? Pensé que no vendrías.
    -¿Que no vendría? Por supuesto que no - contesté perdiéndome en sus ojos - jamás me atrevería a dejarte plantado en ningún lugar, Gee.
    -¿En serio? - respondió mirándome intensamente - pues sepas tu también que yo tampoco me atrevería a dejarte plantado en ninguna ocasión.
    -Que dulce de tu parte - contesté aún perdido en su mirada... y en su culo.
    -Espérame un segundo, Frankie - dijo mirándome - no tardo.
    -Claro, aquí te espero... - respondí sonriendo. Gerard pasó corriendo entre las personas que bailaban. No sé a donde va, pero espero y no tarde un año en volver. Observé por un momento a la gente, y todos tenían un vaso de cerveza en la mano, otros Coca-Cola y un paquete mediano de papas fritas, ¿por qué yo no tengo? Pero recordé que el estúpido de Alex puso como condición que yo no recibiría nada, genial, muero de hambre y no tengo que comer.
   -Ya volví - dijo Gerard con dos paquetes de papas y dos bebidas - sé que Alex dijo que no tendrías bebida ni nada, pero yo también dije que eso no pasaría... Toma - dijo pasándome las papas y la bebida.
    -Ay, Gerard... - respondí nervioso y mirándolo sin parar - no debiste molestarte.
   -Basta Frankie, nada de ti es molesto, nada - dijo mirándome de una manera muy especial. Ambos nos acercamos bastante, podíamos sentir la respiración uno del otro.
    -¡Hey! ¿Interrumpo algo? - preguntó Ray con una sonrisa pícara.
    -¡Raymond! No claro que no - respondió Gerard mientras ambos nos alejábamos al mismo tiempo.
    -Ya... - dijo aún sonriendo.
    -Y, ¿qué tal la estás pasando? - pregunté tratando de cambiar de tema.
    -Bien, no me puedo quejar - dijo tomando un sorbo de cerveza - pero creo que Jo está mucho mejor - señaló mientras veíamos a Joanna bailando con muchos chicos. Lucía un poco... ebria.
    -Así es ella, amigo, muy tranquila - comenté sonriendo irónicamente.
    -Vaya que lo es - dijo Gee moviendo la cabeza.
    -Y eso que sólo ha pasado una hora desde que comenzó todo - dijo asustado - ¿cómo estará en tres horas más? No quiero imaginármelo.
    -Wow... volará el club en mil pedazos - dije riendo.
    -Ja,ja,ja creo que tiene serios problemas alcohólicos - comentó Gerard riendo.
  -No lo creo - dijo Ray dando otro sorbo a su cerveza - de todos modos, no puedo negar que es excelente bailando.
    -Eso sí - respondí mirándola bailar - es la que más ha bailado de todas las chicas.
    -Lleva el ritmo en la sangre - contestó Gee sonriéndome.
   -Bueno chicos, si me disculpan, iré a bailar con ese grupo de damas - dijo sintiéndose bien de ello - se ve que están locas por bailar conmigo.
    -Ja,ja anda Ray - respondí guiñándole un ojo.
    -Se cree todo un semental tu amigo, Frankie - dijo Gerard mirándolo.
    -Ya lo sé... pero dejémoslo ser, como dicen por ahí: soñar no cuesta nada.
    -Totalmente de acuerdo - respondió Gee mirándome - hay que dejarlo volar en su nube.
    -Exacto - asentí mientras tomaba una papa y la pasaba por el recipiente de ketchup.
    -Oye, Frankie...
    -¿Sí, Gee? - respondí masticando.
    -Amm, creo que quedó pendiente algo que te quería preguntar - dijo pensativo - ya sé que eso ya pasó y que fue un accidente pero, ¿qué estabas haciendo exactamente al lado del probador donde yo estaba?
    -Ah... pues quería ver...
  -¿Ver, qué cosa querías ver? - preguntó sonriendo nuevamente de manera seductora y a la vez diabólica.
    -Quién eras - respondí nervioso.
    -¿Quién era? - dijo curioso - ¿y por qué no esperaste a que saliera para verme frente a frente?
    -P-porque la curiosidad me invadió - contesté rápidamente inventando cualquier excusa.
    -Sabes, la curiosidad mató al gato - comentó sonriendo.
    -Sí, pero no me mató por suerte - respondí sonriendo nervioso. 
    -Quizá otra cosa te mate... - comentó con la mirada pervertida.
    -¿Otra cosa? - pregunté mirándolo con picardía - me gustaría saberlo.
    -Uh... - respondió mirándome - quizá hoy lo descubras - dijo tomando su bebida.
    -¿Hoy? - respondí emocionado.
    -Depende - contestó sonriendo maliciosamente.
    -¿Y de qué depende? - dije mordiendo una papa que estaba cubierta de ketchup.
    -No lo sé... más bien depende de las circunstancias.
    -Me encantaría saber que otra cosa me mataría - dije mirándolo.
   -Ya lo veremos - respondió - por cierto, tienes ketchup en la nariz - dijo acercándose. Nuevamente nuestras caras quedaron cerca una de la otra, Gerard levantó su dedo y limpió mi nariz. 
    -Listo - dijo sonriendo mientras se chupaba el dedo con el que me había limpiado. Ese gesto... como me moría por haber sido yo el que hiciese eso.
    -G-gracias... - contesté mirándolo con un deseo indescriptible.
    -¡Hey, Gerard! Y Frank - dijo Alex acercándose con el chico gordo que me insultó cuando fui a jugar cartas con Gee - ¿cómo están?
    -Muy bien, gracias - respondió serio Gerard - ¿y ustedes?
    -Oh de maravilla - contestó el gordo mientras se embutía la boca de papas.
    -¡Despacio, gordito! Saldrás de aquí como pelota de fútbol - dije tratando de contener la risa.
    -Cállate, marica - respondió el gordo.
    -Marica tu padre - contestó enojado Gerard.
   -¡Eres un...! - dijo el gordito tratando de golpearlo, pero la zambullida de papas que se había dado, le impedía moverse.
    -Cálmate, Ronny - dijo Alex empujándolo hacia atrás - no vale la pena.
    -Así es, no vale la pena - dije mirándolo con desprecio.
    -¡¿Y qué hace este perdedor con comida?! - preguntó mirándome con ojos de odio.
    -Yo se la dí - dijo apresurado Gerard.
    -Con que tú se la diste... - dijo mirándonos a ambos con furia - ¡pues los dos se largan de aquí! - gritó enojado. De pronto, llegaron dos hombres altos, musculosos de negro, nos tomaron del brazo y nos sacaron del club. ¡No puedo creer  lo que hizo ese idiota! Es un hecho, lo odio.
    -¿Y ahora qué? - dije enojado a Gerard - te dije que no debiste de hacerlo, ahora estamos sin comida, sin música y sin un lugar donde estar.
    -Yo tengo un lugar - dijo sonriendo - aunque no hay música ni comida. 
    -¿Qué lugar es? - pregunté dudoso y entusiasmado al mismo tiempo.
   -Ya verás, ven, tomemos ese taxi que está en la esquina - respondió tomándome de la muñeca. Subimos al taxi que estaba un poco mal cuidado y viejo - además de que olía a estiércol -. No sé a donde nos dirigimos, pero yo confío en Gerard.
    -Llévenos al hotel que se encuentra a la vuelta de la plaza - dijo al taxista dándole un billete. El taxista condujo a toda velocidad hacia el hotel que Gerard señaló. No entiendo para qué iríamos a un hotel, pero espero que sea algo bueno y presiento que será mejor que la fiesta en el club.
Continuará...
  

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