Bienvenidos al blog original donde subiré los capítulos de mi fanfiction "Corazón a prueba de Balas".
Os agradezco a todos vosotros lectores, ¡me hes de inspiración que vosotros gustéis de ella!

miércoles, 26 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 6/7: El club Zebra. (Contenido Sexual)

    -Hemos llegado - dijo Gerard bajando del auto.
    -Y... ¿para qué vinimos, Gee? - pregunté curioso.
   -Como Alex nos quitó la diversión, tendremos que buscar nosotros nuestra diversión - respondió sonriendo - de aquella manera especial - ¿ya comiste?
    -Amm, la verdad estaba disfrutando las papas pero, debido a que ya no las tengo más en mi poder, sigo con hambre.
    -Perfecto - exclamó sonriendo - entremos, pediré una cena especial.
    -¿Una cena especial? - pregunté emocionado.
   -¡Claro! Anda - contestó haciendo un gesto para entrar - acompáñame. Me quedé en silencio, pero muy entusiasmado por lo que vendría. Ambos tomamos asiento en una mesa de dos que estaba lo más alejada posible de las personas. Había un silencio fúnebre entre nosotros, ninguno de los dos hablaba ni decía nada. Cuando llegó la comida, comenzamos a comer en silencio, sólo de vez en cuando algunas sonrisas o gestos simples, pero no hablamos en ningún momento.
    -Gracias por su preferencia - dijo la mesera recogiendo los platos.
    -Gracias - respondió Gerard sonriéndole. Nos levantamos con el estómago lleno con rumbo indefinido, ¿a dónde iríamos, a casa? No lo sé.
    -Llamaré a Claudia para saber si el edificio está abierto o no - dije sacando mi blackberry.
    -Claro - respondió con gesto preocupado mientras sacaba su celular.
    Gerard comenzó a escribir un mensaje de texto para Claudia apresurado. El mensaje decía: Sea lo que sea que Frank te pregunte o diga, sólo dile que no, ¡por favor! Atte: Gee.
    -Tengo que tomar señal afuera, aquí no llega - dije a Gerard - ¿me esperas?
   -Seguro, Frankie - respondió sonriendo nervioso. Salí del hotel y me detuve afuera en la entrada, por fin, mi teléfono captó la señal. Marqué el número de Claudia y esperé a que contestara.
    -¿Aló? - contestó Claudia.
    -¿Claudia? Soy yo, Frank - respondí mientras se escuchaba música muy fuerte al otro lado - llamaba para preguntar si el edificio está cerrado o no.
   -Pues la verdad está... - se detuvo - espérame un segundo, me llegó un mensaje de texto, ¿te llamo enseguida, okay?
   -Por supuesto, espero tu llamada - dije cortando. ¿Por qué justo en este momento tuvo que recibir un mensaje? Ojalá y no demore.
(Llamada entrante del celular)
    -¿Aló? - contesté esperando la voz de Claudia.
    -Frank... - dijo pensativa - está cerrado.
    -Ah, está bien - respondí pensando - gracias de todos modos.
    -No hay de qué, te veo luego - dijo cortando la llamada.
    -¿Y? - preguntó Gerard con aspecto de estar muy interesado.
    -Está cerrado - contesté mirándolo preocupado - ¿qué haremos ahora?
    -Bueno... podríamos quedarnos esta noche en el hotel... - dijo mirándome.
    -¿Quedarnos? - respondí dubitativo - ¿y el dinero? Yo no traigo nada.
    -No te preocupes por eso - dijo sonriendo - yo tengo suficiente para una noche.
   -Me parece bien entonces - respondí sonriendo. Entré y esperé a un lado del ascensor mientras Gerard hablaba con el recepcionista.
    -¿Qué habitación nos tocó? - pregunté mirando la llave.
   -La 21 - respondió apretando el botón del ascensor. Cuando llegamos al piso 1, estaba todo oscuro. Se podían oír las personas duchándose o cambiando de canal en la televisión.
   -Aquí es - dijo Gerard abriendo la puerta. Era lindo el interior del cuarto. Tenía televisión a cable, dos baños - una con bañera y otra con ducha - ventana con vista a la plaza y... una cama matrimonial. ¡Debe de ser una broma! Estamos entre dos individuos enamorados - pero no casados - ¡esto es... genial! Aunque me muera de pena por ello, debo admitir que me causa una alegría inmensa el tener que compartir cama con Gerard.
    -Vaya, hay sólo una cama - dijo mirándome - ¿qué haremos?
    -N-no lo sé - respondí nervioso.
    -Ya veremos que haremos - dijo mirándome - por mientras, me daré una ducha - dijo tocándose el pelo.
    -Seguro, anda tranquilo - dije sonriendo - es más, creo que yo también tomaré un baño - dije mirándolo - pero, ¿cuál de los dos ocuparás?
    -Estaré en la ducha - dijo mirando los baños - ¿de acuerdo?
    -De acuerdo - contesté levantándome. Entré al baño, cerré la puerta y me quité la ropa. Entré en la bañera - que por cierto, estaba un poco sucia - y abrí el grifo del agua caliente. Creo que estuve 30 minutos encerrado dentro de la bañera por haber estado pensando en tantas cosas. El tiempo no era un factor importante en ese momento, así que prácticamente me olvidé de todo.
    -Hasta que por fin te decidiste a salir, Frankie - dijo sonriendo Gerard que estaba parado en la ventana - pensé que te habías ido por la coladera - dijo riendo.
     -Oye - dije fingiendo estar enojado - acepto que soy pequeño, pero tampoco es para tanto.
     -Ja,ja,ja ¿cómo que no? - dijo sonriendo - eres mi pequeño.
     -Y tú, eres mi pie grande - respondí sonriéndole.
     -Vale, pequeño - dijo volteándose hacia la ventana.
    -El agua estaba caliente al principio, pero después de colocó tan fría que temí acabar como hielo - dije mientras me sacaba el pelo.
    -Ni me lo digas, yo quería el agua fría y en un momento se puso tan caliente que pensé en terminar como un pollo asado.
    -Mmm... te hubiese comido pero, ya no tengo hambre - dije sonriendo.
    -Ja,ja pensé lo mismo - respondió pícaro - creo que por esa razón no me convertí en ningún pollo.
   -Ja,ja,ja - reí mientras colgaba la toalla en el baño. Me senté en la cama y comencé a cambiar de canal. Juro que no había una porquería interesante pasando. No tenían ningún canal de documentales, ¡ni siquiera tenían el canal Playboy! El cable del hotel apesta.
    -Así que hablaste con Alex - dijo Gee mirando desde la ventana.
    -Sí... - dije poniendo el control a un lado - y tú, hablaste con Raymond.
    -Sí - contestó pensativo. Gerard se volteó y comenzó a caminar lentamente hacia mí. Se detuvo enfrente mío y me miró fijamente a los ojos.
    -Alex me dijo que... bueno, según él tú le confesaste que me amabas - dijo irradiando un brillo en sus ojos - pero, no le creí nada... yo sólo creeré si tú me lo dices.
    -Raymond también me dijo algo parecido - respondí mirándolo - pero tampoco le creo nada... deseo oírlo salir de ti, no de él.
    -Yo... - dijo ruborizándose y en todo tímido - es cierto lo que te dijo Raymond, Frankie. Creí que todo era una confusión de parte mía, un simple pensamiento erróneo pero, todo lo que siento es demasiado real como para expresarlo en palabras. Me he dado cuenta que te has vuelto mi droga - dijo acercándose un poco - te has convertido en mi todo... ¿y tú, también sientes lo mismo, verdad?
    -Sí - respondí mirándolo con pasión - toda mi vida desde que te vi por primera vez, me volviste loco... no tengo otra razón para vivir más que tú, sólo tú... Te amo con toda mi alma y ser. Cuando terminé de decir eso, Gerard me tomó del cuello y me besó intensamente. Nuestros labios se tocaban con tanta pasión, nuestras lenguas jugaban en la boca de uno y del otro. La adrenalina y excitación en nosotros comenzó a elevarse, Gerard me empujó contra la cama y yo comencé a acariciarle el pelo mientras lo besaba sin detenerme. Comenzó a quitarme la camiseta, mientras yo le desabrochaba el pantalón. Cuando estaba con el torso desnudo, su lengua comenzó a recorrer desde mi cintura, hasta mi cuello. Gemí de una forma que Gerard me miró de esa manera tan seductora y diabólica que me excitaba a más no poder. La excitación que sentía en ese momento era tanta que sentía mi cuerpo en llamas. Tomé su miembro con mi mano y comencé a acariciarlo. Gerard gemía de una forma tan irresistible. Me levanté, y le chupé el cuello. Lo puse boca arriba en la cama y metí su miembro en mi boca. Gerard no paraba de gemir, mientras yo se lo hacía con suavidad. Mi lengua danzaba alrededor de su miembro.
   -Frank... no pares - dijo entre gemidos. Agarró un mechón de mi pelo y me movía la cabeza con dulzura. Rayos, me encantaba su miembro. Después de un rato de succionarlo con deseo, Gerard me hizo detenerme. Me acostó en la cama y sin decir nada, introdujo mi miembro en su boca. Al principio lo hacía lento, pero luego comenzó a succionarlo de una forma violenta y descontrolada. Gritaba de la excitación que sentía en ese instante. Masajeaba su pelo con suavidad, lamía mi mano y la pasaba por su cuello y pelo.
   -Ya... ¡Gerard! - grité excitado en desesperación. Gee entendió lo que le decía, así que se detuvo, apoyo mis piernas en su cadera y me penetró mientras su cuello sudaba. Lo hacía de una manera tan dura y deliciosa, ¡joder que me excitaba tanto! Me penetraba tan rico tan... no tengo palabras para expresarlo. Se quitó la chaqueta que traía puesta y la arrojó con fuerza a la pared. Me agarró de las muñecas de tal manera que me hacía sentir encadenado. Mientras su miembro entraba y salía de mí, su lengua mojada recorría mis brazos, cuello, pasando por mi pecho y estómago. En forma especial y única, lamió mis pezones de una forma alocada y excitante.
    -¿No crees que mereces algo más de mi parte, tigre? - susurré entre gemidos mientras le sonreía.
    -No me lo preguntes, chocolate - dijo besándome - sólo hazlo. Lo agarré de la cintura y lo recosté en la cama. Lo besé intensamente y lo penetré con fuerza e intensidad. Gerard gimió una y otra vez, una más fuerte que la anterior. ¡Nos sentíamos tan atraídos! Nuestro cuerpos eran como dos imanes desesperados por unirse.
   -Gerard... ya, estoy listo... - gemí inclinando la cabeza. Pude sentir como un líquido muy caliente salía de mi miembro y entraba en Gerard.
  -¡Ahhhh! Sí... - gimió fuertemente Gee. Ambos dimos un suspiro de satisfacción y excitación descontrolada. Luego de eso, dejé caer mi cuerpo sudado y cansado al lado del suyo.
   -Estuviste increíble, mi amor - susurró a mi oído Gerard - jamás creí que fueras tan bueno.
   -Soy bueno cuando merece la pena - dije recostando mi cabeza en su pecho - y tu lo mereces, corazón - respondí mirándolo. Gerard me dio un beso en la frente y me abrazó bajo las sábanas. Nuestro cuerpos descansaron juntos, pegados recibiendo calor mutuo. Ésta noche fue inolvidable. Resultó mil y una veces mejor de lo que jamás pude imaginarme. Al principio, pensé que estaba mal el hecho de que el edificio estuviese cerrado pero, ahora me da tanta felicidad el saber que no estaba abierto... Nuestros cuerpos tuvieron la oportunidad de juntarse y demostrar su amor... por fin.
Continuará...

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