Bienvenidos al blog original donde subiré los capítulos de mi fanfiction "Corazón a prueba de Balas".
Os agradezco a todos vosotros lectores, ¡me hes de inspiración que vosotros gustéis de ella!

jueves, 27 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 7/7: El club Zebra.

    Me desperté con el Sol dándome en la cara. Aún estando entre dormido y despierto, miré a mi alrededor. ¡No estaba en mi cuarto! Estaba en un cuarto diferente, miré mis sábanas y estaba desnudo... de pronto recordé que la noche anterior estuve con Gerard, qué noche. Miré con más atención lo que me rodeaba y vi a Gerard apoyado en el marco del baño, fumando un cigarro mientras me miraba sonriendo. Traía una sudadera color púrpura oscuro, unos jeans rústicos y un par de Zapatillas Converse negras. 
    -Buenos días - exclamó con esa sonrisa que me mataba - hasta que por fin el bello durmiente se decidió por levantarse - dijo acercándose a mí.
    -No se fuma en las habitaciones - dije sonriendo. Gerard apagó el cigarrillo y se sentó al lado mío en la cama.
   -¿A no? - respondió sacando mi flequillo de mis ojos - pues, que yo sepa tampoco se permiten los animales.
    -¿A qué te refieres con eso, eh? - dije fingiendo estar molesto.
    -Lo que vi ayer no fue más que un animal, un animal salvaje... - dijo mordiéndose los labios.
    -Entonces no sólo hubo uno, hubieron dos animales aquí - contesté mirándolo a los ojos.
    -¿Dos? - respondió mientras se le escapaba una carcajada. 
    -Sí, el otro era bastante guapo y alto, ¿lo conoces? - dije sonriéndole.
    -No me suena familiar - me dijo con una sonrisa coqueta - pero creo que conozco al otro animal.
    -¿A sí? 
    -Ajá - respondió sonriendo de lado - era bajito, muy atractivo, ¿te suena?
    -Creo que no - continué mirándolo con ganas de besarlo.
    -Pero creo saber que uno de los dos animales era más pudoroso que el otro...
    -¿Por qué dices eso? - respondí curioso mientras seguía sonriendo.
    -Porque uno está vestido ahora mismo, mientras que el otro tiene el culo al aire - dijo riéndose.
    -¿De verdad? - respondí riéndome - pero, también uno de esos animales es bastante desconsiderado.
    -¿Por qué? - preguntó acercándose a mí.
    -Porque el vestido podría darle ropa al desnudo, ¿no crees? - dije mirándolo de reojo. No encuentro las palabras para decir lo irresistible y sexy que se veía Gerard en ese instante.
    -Tienes razón, Frankie - dijo sonriendo mientras recogía mi ropa del suelo - además, podría ayudar al otro a vestirse... - insinuó sonriendo de aquella manera seductora y diabólica.
    -Sí... - dije mirándolo fijamente. Me levanté de la cama y me coloqué los boxers mientras Gerard me miraba lamiéndose los labios y dirigiéndome una mirada de una forma tan excitante.
    -Mi enano... - dijo besándome apasionadamente.
    -No te metas con mi estatura, pie grande - dije sonriéndole mirándole los labios.
   -Pero tienes lo tuyo, ¡eres mi enano con la polla grande! - respondió mirándome de manera pervertida. Ambos nos besamos intensamente por un largo período. Me colocó los pantalones mientras acariciaba mis muslos. Ojalá siempre me vistieran de esa forma cada mañana. Luego prosiguió con mi camiseta. Me la puso besándome el cuello y cuando finalizó, me chupó el cuello succionándolo como un vampiro hambriento.
    -Listo, pequeño - dijo besándome la frente.
    -Te amo - dije mirándole con amor.
    -Yo también te amo, Frank - contestó besándome con sus suaves labios. 
    -Oye, pasaré al baño para peinarme - dije mirándolo.
    -Okay - respondió sonriéndome. Entré al baño que había usado ayer para bañarme. Me miré al espejo, me lavé los dientes y comencé a cepillar mi pelo - que por cierto estaba algo sucio por lo de anoche - y miré mi cuello deseando saber por qué sentía que me palpitaba. Me dí cuenta de que tenía un moretón rojizo en el lado izquierdo.
    -¿No te gustó mi marca de amor? - preguntó Gerard mirándome parado en la puerta.
   -Claro que sí me gusto, mi vida - respondí mirándolo a través del espejo - pero, no me parece justo que sólo yo la tenga - dije mirándolo. 
   -Pues venga, házmelo tú también, delicia - contestó inclinando la cabeza. Me acerqué y le besé el cuello intensamente. Lo tomé del lado derecho y le chupé con deseo. Gerard gimió lentamente mientras lo hacía.
    -Te amo, enano mío - dijo besándome. Nuestros labios se juntaron con pasión alocada. Yo abría mi boca de tal manera en la que nuestras lenguas se daban paso para acariciarse una con la otra.
    -¿Tienes hambre? - preguntó al finalizar el beso.
    -La verdad, sí... tengo mucha hambre - contesté mordiéndome los labios. Tenía hambre, sí, ¡pero hambre de comerme a Gerard!
   -Ya sé que tienes ganar de comer algo... o alguien - dijo sonriendo de manera seductora y sexy - yo también la tengo - dijo mirándome de pies a cabeza.
    -Vaya que sí la tengo - respondí sonriéndole - pero, ¿dónde comeremos?
    -Pues aquí, supongo - dijo abriendo la puerta del cuarto para salir - ¿qué opinas?
    -No creo que den desayunos en este hotel...
   -Quién sabe, vamos a ver - contestó tomándome de la mano para subir al ascensor. Antes de bajar nos dimos un último beso, apasionado y sencillo.
    -Disculpe señor - dijo Gerard acercándose al área de recepción - ¿sirven desayuno?
    -No, caballero, sólo damos almuerzo y cena - contestó sin mirarlo.
    -Ah, está bien, gracias de todos modos - respondió Gerard caminando hacia mí.
    -No tienen, ¿verdad? - dije torciendo la boca.
    -No... oye, ¿por qué no vamos a desayunar al restaurante que está enfrente de la plaza?
    -¿Hay un restaurante ahí? - pregunté confundido.
    -Eso creo. Escuché una vez a Claudia decir que habían varios restaurantes en esta parte de la ciudad.
  -Bueno, nada perdemos en ir a ver - respondí sonriendo. Salimos del hotel mientras mirábamos al restaurante que había nombrado Gerard. Era bastante bonito a simple vista. Tenía las mesas al aire libre, con una sombrilla encima. El mesero estaba sentado en la banqueta de la entrada. Parecía como si no hubiesen clientes en el local.
    -Buenos días - dije mirándolo - ¿sirven desayunos?
    -Hola - respondió levantándose - sí... tenemos desayuno.
    -Suena bien, ¿qué te parece, Gerard? - pregunté mirándolo.
   -Me parece excelente - respondió sonriéndome - si quieres siéntate, yo iré a pagar la noche que pasamos en el hotel - dijo sacando su billetera - no tardo.
   -De acuerdo - contesté sonriéndole - aquí te espero. Me senté en una de las tantas mesas vacías que habían mientras veía a Gee alejarse caminando con dirección al hotel.
    -Y su novio, ¿no vendrá? - preguntó el mesero mientras me pasaba el menú.
    -N-no es mi novio - respondí sintiendo que mi cara se ponía roja.
   -Oh, lo siento - dijo mirándome curioso. El chico mesero era de aspecto callado y misterioso. Tenía el pelo rubio, ojos azules y usaba un piercing en el labio.
    -Descuida - respondí haciendo un gesto despreocupado.
    -Me llamo Bob - dijo extendiendo su mano - Bob Bryar.
    -Un gusto, Bob - dije extendiendo mi mano - me llamo Frank Iero.
    -¿Interrumpo algo? - dijo Gerard llegando con aspecto un poco celoso.
    -No, para nada - respondí mirándolo mientras se sentaba - él es Gerard Way, Gee, él es Bob Bryar - dije presentándolos.
    -Un placer - dijo Bob extendiendo su mano hacia Gerard.
    -Lo mismo digo, Bryar - respondió Gerard sin extender su mano. El chico notó que Gee no tenía ninguna intención de estrechar las manos, así que la bajó rápidamente. Me sentí un poco incómodo.
    -Amm, creo que voy a pedir esto - dije señalándolo en el menú - Gerard, ¿tú qué quieres pedir?
    -Lo mismo que tú - respondió sonriéndome. El mesero se llevó el menú y entró al restaurante dejando los menús encima de la barra.
    -¿De qué hablaban? - preguntó mirándome con desconfianza.
    -¿Estás celoso? - pregunté sonriendo.
    -Claro que no - dijo serio.
    -Oh sí que lo estás - respondí mirándolo sonriendo. Me encanta cuando se pone así.
    -No.
    -Sí.
    -¡No!
    -Anda, admítelo, bonito - le dije acariciándole la mano.
    -Está bien, sí, estoy celoso - respondió mirándome con recelo - no soporto ver a ese individuo contigo.
   -¡Ay, Gee! Apenas y lo conozco - contesté riendo - y aunque lo conociera de años, no te cambio por nada, nada de este mundo, tontito.
    -Confío en ti - dijo sonriéndome.
    -Sabes... él pensó que eramos novios - comenté un poco avergonzado.
    -¿En serio? - respondió sonriendo.
    -Sí...
    -Bueno... amm... - dijo en tono tímido.
   -Aquí tienen sus pedidos - dijo el chico acercándonos los platos. Creo que su venida interrumpió lo que me iba a decir Gerard.
    -Gracias - respondí sonriendo.
    -Se ve delicioso como tú - dijo Gerard mirándome de nuevo con aquella sonrisa tan especial.
   -No tanto como tú, tigre - contesté mirando sus labios. Me moría por besarlo pero, no creí que fuera el momento ni el lugar adecuado - por cierto, ¿qué me ibas a decir? - pregunté mordiendo mi pan con jalea.
    -No... nada, olvídalo - respondió sonriendo nervioso.
   -Hey, ahora que lo recuerdo, ¡¿cómo rayos vamos a volver al edificio?! - dije asustado. No podemos llegar así como así. Primero que todo, nos matarían, segundo, Alex y sus amiguetes seguro que de esta nos hacen trizas. Aunque me dé miedo llegar de una noche ausente, no cambiaría lo que sucedió entre nosotros.
   -¡Es cierto! - exclamó asustado Gerard - pues creo que tendremos que llegar y dar alguna excusa muy buena, porque si decimos lo que pasó en realidad, capaz que nos regresan a casa con o sin maletas.
    -Ya veremos como vamos a llegar... pero, no deben enterarse tus amigos.
   -¿Mis amigos? - preguntó con cara de confusión - que yo sepa nadie de ahí es mi amigo. Excepto tú y Raymond.
    -Es verdad - contesté sonriendo al escucharlo decir eso - por ahora comamos tranquilos, ya idearemos la manera de llegar lo menos sospechoso posible - dije terminando con mi pan. Gerard terminó de comer mucho antes que yo, por lo tanto, se levantó y fue a pagar la cuenta.
    -Me alegro que la hayan pasado bien - dijo Bob acercándose a nosotros - hace mucho que no recibimos clientes tan simpáticos como ustedes. Gerard no hizo más que mirarlo con recelo.
    -Muchas gracias, Bob - respondí sonriendo.
    -Creo que yo los he visto una vez - dijo pensativo - viven en el edificio gris que está cerca de la playa, ¿no es así? Yo llevo la comida a ese lugar.
    -¿En serio? - pregunté sorprendido - así que tú eres el que lleva los desayunos y las otras comidas para allá... - dije sonriendo - vaya, el mundo es muy pequeño.
    -Sí que lo es - contestó sonriendo el chico mesero.
    -Sí, es bastante pequeño el tiempo también por eso tenemos que irnos - interrumpió Gerard levantándose.
    -Ya veo - respondió Bob - a sido un placer, Frank y Gerard.
  -Lo mismo digo yo, Bob - respondí sonriéndole - hasta pronto - dije despidiéndome. Salimos de allí caminando juntos hacia el edificio con los nervios de punta. Aunque con una satisfacción inmensa por haber pasado la noche más maravillosa de nuestras vidas.
    -Ese rubiesito me jode bastante, créeme - comentó Gerard caminando apresurado.
  -¿Por qué? Yo creo que es buena onda - dije sonriendo - además, tu lo que tienes son celos - dije mirándolo con deseos de besar sus labios.
    -Sea lo que sea - respondió mirándome - no me gusta para nada.
    -Ay, entérate de una vez, ¡a ti no te cambio por nada en este mundo! - dije tocando su mano fría.
    -Yo tampoco lo haría, enano de mi corazón - dijo tocando mi mano. Ambos nos detuvimos y nos besamos de manera que nuestras bocas se abrían de manera grande. Cómo lo amo...
    -Venga, apresurémonos antes de que sea tarde - dijo tomándome de la mano. Ambos caminamos deprisa para llegar lo más rápido posible. Cuando estuvimos a punto de llegar, nos detuvimos.
    -Frank... - dijo tímido Gerard - creo que lo que sucedió entre nosotros es la evidencia de que nos amamos con locura y con pasión - dijo mirando mis labios - entonces, quería preguntarte si... te gustaría ser mi novio.
   -¿Q-qué si me gustaría ser... tu novio? - respondí nervioso y explotando de felicidad - y-yo... no tengo palabras para decir lo que siento en este instante, mi vida. Pero, por supuesto que diré sí - dije mirándolo apasionado por él. Lo tomé de la nuca y le dí un beso ardiente mientras el me tomaba de las caderas. Estuvimos besándonos intensamente sin pensar en lo demás por un segundo. Luego, nos separamos y nos dirigimos una mirada de amor y felicidad pura y bella. Entramos al edificio feliz y dispuestos a enfrentar cualquier reclamo o castigo, porque lo que acababa de pasar, era más grande que cualquier otra cosa.
Continuará...

PD: Me gustaría saber vuestras opiniones acerca de este capítulo, ¡venga, comenten y opinen! ;)

miércoles, 26 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 6/7: El club Zebra. (Contenido Sexual)

    -Hemos llegado - dijo Gerard bajando del auto.
    -Y... ¿para qué vinimos, Gee? - pregunté curioso.
   -Como Alex nos quitó la diversión, tendremos que buscar nosotros nuestra diversión - respondió sonriendo - de aquella manera especial - ¿ya comiste?
    -Amm, la verdad estaba disfrutando las papas pero, debido a que ya no las tengo más en mi poder, sigo con hambre.
    -Perfecto - exclamó sonriendo - entremos, pediré una cena especial.
    -¿Una cena especial? - pregunté emocionado.
   -¡Claro! Anda - contestó haciendo un gesto para entrar - acompáñame. Me quedé en silencio, pero muy entusiasmado por lo que vendría. Ambos tomamos asiento en una mesa de dos que estaba lo más alejada posible de las personas. Había un silencio fúnebre entre nosotros, ninguno de los dos hablaba ni decía nada. Cuando llegó la comida, comenzamos a comer en silencio, sólo de vez en cuando algunas sonrisas o gestos simples, pero no hablamos en ningún momento.
    -Gracias por su preferencia - dijo la mesera recogiendo los platos.
    -Gracias - respondió Gerard sonriéndole. Nos levantamos con el estómago lleno con rumbo indefinido, ¿a dónde iríamos, a casa? No lo sé.
    -Llamaré a Claudia para saber si el edificio está abierto o no - dije sacando mi blackberry.
    -Claro - respondió con gesto preocupado mientras sacaba su celular.
    Gerard comenzó a escribir un mensaje de texto para Claudia apresurado. El mensaje decía: Sea lo que sea que Frank te pregunte o diga, sólo dile que no, ¡por favor! Atte: Gee.
    -Tengo que tomar señal afuera, aquí no llega - dije a Gerard - ¿me esperas?
   -Seguro, Frankie - respondió sonriendo nervioso. Salí del hotel y me detuve afuera en la entrada, por fin, mi teléfono captó la señal. Marqué el número de Claudia y esperé a que contestara.
    -¿Aló? - contestó Claudia.
    -¿Claudia? Soy yo, Frank - respondí mientras se escuchaba música muy fuerte al otro lado - llamaba para preguntar si el edificio está cerrado o no.
   -Pues la verdad está... - se detuvo - espérame un segundo, me llegó un mensaje de texto, ¿te llamo enseguida, okay?
   -Por supuesto, espero tu llamada - dije cortando. ¿Por qué justo en este momento tuvo que recibir un mensaje? Ojalá y no demore.
(Llamada entrante del celular)
    -¿Aló? - contesté esperando la voz de Claudia.
    -Frank... - dijo pensativa - está cerrado.
    -Ah, está bien - respondí pensando - gracias de todos modos.
    -No hay de qué, te veo luego - dijo cortando la llamada.
    -¿Y? - preguntó Gerard con aspecto de estar muy interesado.
    -Está cerrado - contesté mirándolo preocupado - ¿qué haremos ahora?
    -Bueno... podríamos quedarnos esta noche en el hotel... - dijo mirándome.
    -¿Quedarnos? - respondí dubitativo - ¿y el dinero? Yo no traigo nada.
    -No te preocupes por eso - dijo sonriendo - yo tengo suficiente para una noche.
   -Me parece bien entonces - respondí sonriendo. Entré y esperé a un lado del ascensor mientras Gerard hablaba con el recepcionista.
    -¿Qué habitación nos tocó? - pregunté mirando la llave.
   -La 21 - respondió apretando el botón del ascensor. Cuando llegamos al piso 1, estaba todo oscuro. Se podían oír las personas duchándose o cambiando de canal en la televisión.
   -Aquí es - dijo Gerard abriendo la puerta. Era lindo el interior del cuarto. Tenía televisión a cable, dos baños - una con bañera y otra con ducha - ventana con vista a la plaza y... una cama matrimonial. ¡Debe de ser una broma! Estamos entre dos individuos enamorados - pero no casados - ¡esto es... genial! Aunque me muera de pena por ello, debo admitir que me causa una alegría inmensa el tener que compartir cama con Gerard.
    -Vaya, hay sólo una cama - dijo mirándome - ¿qué haremos?
    -N-no lo sé - respondí nervioso.
    -Ya veremos que haremos - dijo mirándome - por mientras, me daré una ducha - dijo tocándose el pelo.
    -Seguro, anda tranquilo - dije sonriendo - es más, creo que yo también tomaré un baño - dije mirándolo - pero, ¿cuál de los dos ocuparás?
    -Estaré en la ducha - dijo mirando los baños - ¿de acuerdo?
    -De acuerdo - contesté levantándome. Entré al baño, cerré la puerta y me quité la ropa. Entré en la bañera - que por cierto, estaba un poco sucia - y abrí el grifo del agua caliente. Creo que estuve 30 minutos encerrado dentro de la bañera por haber estado pensando en tantas cosas. El tiempo no era un factor importante en ese momento, así que prácticamente me olvidé de todo.
    -Hasta que por fin te decidiste a salir, Frankie - dijo sonriendo Gerard que estaba parado en la ventana - pensé que te habías ido por la coladera - dijo riendo.
     -Oye - dije fingiendo estar enojado - acepto que soy pequeño, pero tampoco es para tanto.
     -Ja,ja,ja ¿cómo que no? - dijo sonriendo - eres mi pequeño.
     -Y tú, eres mi pie grande - respondí sonriéndole.
     -Vale, pequeño - dijo volteándose hacia la ventana.
    -El agua estaba caliente al principio, pero después de colocó tan fría que temí acabar como hielo - dije mientras me sacaba el pelo.
    -Ni me lo digas, yo quería el agua fría y en un momento se puso tan caliente que pensé en terminar como un pollo asado.
    -Mmm... te hubiese comido pero, ya no tengo hambre - dije sonriendo.
    -Ja,ja pensé lo mismo - respondió pícaro - creo que por esa razón no me convertí en ningún pollo.
   -Ja,ja,ja - reí mientras colgaba la toalla en el baño. Me senté en la cama y comencé a cambiar de canal. Juro que no había una porquería interesante pasando. No tenían ningún canal de documentales, ¡ni siquiera tenían el canal Playboy! El cable del hotel apesta.
    -Así que hablaste con Alex - dijo Gee mirando desde la ventana.
    -Sí... - dije poniendo el control a un lado - y tú, hablaste con Raymond.
    -Sí - contestó pensativo. Gerard se volteó y comenzó a caminar lentamente hacia mí. Se detuvo enfrente mío y me miró fijamente a los ojos.
    -Alex me dijo que... bueno, según él tú le confesaste que me amabas - dijo irradiando un brillo en sus ojos - pero, no le creí nada... yo sólo creeré si tú me lo dices.
    -Raymond también me dijo algo parecido - respondí mirándolo - pero tampoco le creo nada... deseo oírlo salir de ti, no de él.
    -Yo... - dijo ruborizándose y en todo tímido - es cierto lo que te dijo Raymond, Frankie. Creí que todo era una confusión de parte mía, un simple pensamiento erróneo pero, todo lo que siento es demasiado real como para expresarlo en palabras. Me he dado cuenta que te has vuelto mi droga - dijo acercándose un poco - te has convertido en mi todo... ¿y tú, también sientes lo mismo, verdad?
    -Sí - respondí mirándolo con pasión - toda mi vida desde que te vi por primera vez, me volviste loco... no tengo otra razón para vivir más que tú, sólo tú... Te amo con toda mi alma y ser. Cuando terminé de decir eso, Gerard me tomó del cuello y me besó intensamente. Nuestros labios se tocaban con tanta pasión, nuestras lenguas jugaban en la boca de uno y del otro. La adrenalina y excitación en nosotros comenzó a elevarse, Gerard me empujó contra la cama y yo comencé a acariciarle el pelo mientras lo besaba sin detenerme. Comenzó a quitarme la camiseta, mientras yo le desabrochaba el pantalón. Cuando estaba con el torso desnudo, su lengua comenzó a recorrer desde mi cintura, hasta mi cuello. Gemí de una forma que Gerard me miró de esa manera tan seductora y diabólica que me excitaba a más no poder. La excitación que sentía en ese momento era tanta que sentía mi cuerpo en llamas. Tomé su miembro con mi mano y comencé a acariciarlo. Gerard gemía de una forma tan irresistible. Me levanté, y le chupé el cuello. Lo puse boca arriba en la cama y metí su miembro en mi boca. Gerard no paraba de gemir, mientras yo se lo hacía con suavidad. Mi lengua danzaba alrededor de su miembro.
   -Frank... no pares - dijo entre gemidos. Agarró un mechón de mi pelo y me movía la cabeza con dulzura. Rayos, me encantaba su miembro. Después de un rato de succionarlo con deseo, Gerard me hizo detenerme. Me acostó en la cama y sin decir nada, introdujo mi miembro en su boca. Al principio lo hacía lento, pero luego comenzó a succionarlo de una forma violenta y descontrolada. Gritaba de la excitación que sentía en ese instante. Masajeaba su pelo con suavidad, lamía mi mano y la pasaba por su cuello y pelo.
   -Ya... ¡Gerard! - grité excitado en desesperación. Gee entendió lo que le decía, así que se detuvo, apoyo mis piernas en su cadera y me penetró mientras su cuello sudaba. Lo hacía de una manera tan dura y deliciosa, ¡joder que me excitaba tanto! Me penetraba tan rico tan... no tengo palabras para expresarlo. Se quitó la chaqueta que traía puesta y la arrojó con fuerza a la pared. Me agarró de las muñecas de tal manera que me hacía sentir encadenado. Mientras su miembro entraba y salía de mí, su lengua mojada recorría mis brazos, cuello, pasando por mi pecho y estómago. En forma especial y única, lamió mis pezones de una forma alocada y excitante.
    -¿No crees que mereces algo más de mi parte, tigre? - susurré entre gemidos mientras le sonreía.
    -No me lo preguntes, chocolate - dijo besándome - sólo hazlo. Lo agarré de la cintura y lo recosté en la cama. Lo besé intensamente y lo penetré con fuerza e intensidad. Gerard gimió una y otra vez, una más fuerte que la anterior. ¡Nos sentíamos tan atraídos! Nuestro cuerpos eran como dos imanes desesperados por unirse.
   -Gerard... ya, estoy listo... - gemí inclinando la cabeza. Pude sentir como un líquido muy caliente salía de mi miembro y entraba en Gerard.
  -¡Ahhhh! Sí... - gimió fuertemente Gee. Ambos dimos un suspiro de satisfacción y excitación descontrolada. Luego de eso, dejé caer mi cuerpo sudado y cansado al lado del suyo.
   -Estuviste increíble, mi amor - susurró a mi oído Gerard - jamás creí que fueras tan bueno.
   -Soy bueno cuando merece la pena - dije recostando mi cabeza en su pecho - y tu lo mereces, corazón - respondí mirándolo. Gerard me dio un beso en la frente y me abrazó bajo las sábanas. Nuestro cuerpos descansaron juntos, pegados recibiendo calor mutuo. Ésta noche fue inolvidable. Resultó mil y una veces mejor de lo que jamás pude imaginarme. Al principio, pensé que estaba mal el hecho de que el edificio estuviese cerrado pero, ahora me da tanta felicidad el saber que no estaba abierto... Nuestros cuerpos tuvieron la oportunidad de juntarse y demostrar su amor... por fin.
Continuará...

martes, 25 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 5/7: El club Zebra.

    Cuando llegamos al club, había pasado casi media hora después de que comenzó la fiesta. Todos estaban bailando, comiendo y otros en un rincón hablando. Estaba la música a todo volumen. El DJ parecía estar muy concentrado en lo suyo. Miraba para todos lados, a ver si podía encontrar a mi príncipe, pero nada de nada.
    -Hasta que por fin te decides a llegar, Iero - dijo Alex mirándome - has dejado plantada a tu cita.
    -Cierra la boca, imbécil - contesté ignorando por completo su voz - ¿dónde está Gerard?
    -No lo sé, ¿por qué no lo buscas por ti mismo si tanto te interesa? - respondió en tono burlón y diabólico.  
   -Sí, mejor lo buscaré yo mismo en lugar de perder el tiempo contigo - respondí empujándolo fuera de mi camino. Comencé a mirar a todas las direcciones del club. Las luces estaban parpadeando a todo dar, por lo que me resultaba difícil mirar. Después de una búsqueda intensa, decidí quedarme parado en un solo lugar, mirando a los demás bailar, mientras que el idiota de Gee no aparecía.

    -Oh mi Dios, ¿será ese Frank? - pensó Gerard mirando desde lejos - que trasero... No, a ver, ¿es o no es? Sí... sí es mi Frankie - pensó convencido. Gerard comenzó a acercarse lentamente, sin intención de que lo descubriera. 

   -¡Nada más me faltaba esto! - dije en voz baja enfadado - ¡mi ilusión se convirtió en decepción! Gerard me mintió, ¿cómo pude creerle? Sabía que todo esto era sólo una farsa. 
    -Hola... - susurró alguien a mi oreja.
   -¿Qué...? G-Gerard... - dije volteando - ¿d-dónde andabas? - pregunté mirándolo de arriba a abajo. Lucía tan sexy. Usaba una chaqueta de cuero negra, una camiseta color rojo oscuro y con unos pantalones ajustados que resaltaban su culo, ¡Dios mío! Jamás vi algo tan delicioso e irresistible.
   -Arreglaba unos asuntos de la fiesta - respondió mirándome con una sonrisa que jamás había visto, de aspecto diabólico pero seductor - más bien dime tú, ¿dónde andabas? Pensé que no vendrías.
    -¿Que no vendría? Por supuesto que no - contesté perdiéndome en sus ojos - jamás me atrevería a dejarte plantado en ningún lugar, Gee.
    -¿En serio? - respondió mirándome intensamente - pues sepas tu también que yo tampoco me atrevería a dejarte plantado en ninguna ocasión.
    -Que dulce de tu parte - contesté aún perdido en su mirada... y en su culo.
    -Espérame un segundo, Frankie - dijo mirándome - no tardo.
    -Claro, aquí te espero... - respondí sonriendo. Gerard pasó corriendo entre las personas que bailaban. No sé a donde va, pero espero y no tarde un año en volver. Observé por un momento a la gente, y todos tenían un vaso de cerveza en la mano, otros Coca-Cola y un paquete mediano de papas fritas, ¿por qué yo no tengo? Pero recordé que el estúpido de Alex puso como condición que yo no recibiría nada, genial, muero de hambre y no tengo que comer.
   -Ya volví - dijo Gerard con dos paquetes de papas y dos bebidas - sé que Alex dijo que no tendrías bebida ni nada, pero yo también dije que eso no pasaría... Toma - dijo pasándome las papas y la bebida.
    -Ay, Gerard... - respondí nervioso y mirándolo sin parar - no debiste molestarte.
   -Basta Frankie, nada de ti es molesto, nada - dijo mirándome de una manera muy especial. Ambos nos acercamos bastante, podíamos sentir la respiración uno del otro.
    -¡Hey! ¿Interrumpo algo? - preguntó Ray con una sonrisa pícara.
    -¡Raymond! No claro que no - respondió Gerard mientras ambos nos alejábamos al mismo tiempo.
    -Ya... - dijo aún sonriendo.
    -Y, ¿qué tal la estás pasando? - pregunté tratando de cambiar de tema.
    -Bien, no me puedo quejar - dijo tomando un sorbo de cerveza - pero creo que Jo está mucho mejor - señaló mientras veíamos a Joanna bailando con muchos chicos. Lucía un poco... ebria.
    -Así es ella, amigo, muy tranquila - comenté sonriendo irónicamente.
    -Vaya que lo es - dijo Gee moviendo la cabeza.
    -Y eso que sólo ha pasado una hora desde que comenzó todo - dijo asustado - ¿cómo estará en tres horas más? No quiero imaginármelo.
    -Wow... volará el club en mil pedazos - dije riendo.
    -Ja,ja,ja creo que tiene serios problemas alcohólicos - comentó Gerard riendo.
  -No lo creo - dijo Ray dando otro sorbo a su cerveza - de todos modos, no puedo negar que es excelente bailando.
    -Eso sí - respondí mirándola bailar - es la que más ha bailado de todas las chicas.
    -Lleva el ritmo en la sangre - contestó Gee sonriéndome.
   -Bueno chicos, si me disculpan, iré a bailar con ese grupo de damas - dijo sintiéndose bien de ello - se ve que están locas por bailar conmigo.
    -Ja,ja anda Ray - respondí guiñándole un ojo.
    -Se cree todo un semental tu amigo, Frankie - dijo Gerard mirándolo.
    -Ya lo sé... pero dejémoslo ser, como dicen por ahí: soñar no cuesta nada.
    -Totalmente de acuerdo - respondió Gee mirándome - hay que dejarlo volar en su nube.
    -Exacto - asentí mientras tomaba una papa y la pasaba por el recipiente de ketchup.
    -Oye, Frankie...
    -¿Sí, Gee? - respondí masticando.
    -Amm, creo que quedó pendiente algo que te quería preguntar - dijo pensativo - ya sé que eso ya pasó y que fue un accidente pero, ¿qué estabas haciendo exactamente al lado del probador donde yo estaba?
    -Ah... pues quería ver...
  -¿Ver, qué cosa querías ver? - preguntó sonriendo nuevamente de manera seductora y a la vez diabólica.
    -Quién eras - respondí nervioso.
    -¿Quién era? - dijo curioso - ¿y por qué no esperaste a que saliera para verme frente a frente?
    -P-porque la curiosidad me invadió - contesté rápidamente inventando cualquier excusa.
    -Sabes, la curiosidad mató al gato - comentó sonriendo.
    -Sí, pero no me mató por suerte - respondí sonriendo nervioso. 
    -Quizá otra cosa te mate... - comentó con la mirada pervertida.
    -¿Otra cosa? - pregunté mirándolo con picardía - me gustaría saberlo.
    -Uh... - respondió mirándome - quizá hoy lo descubras - dijo tomando su bebida.
    -¿Hoy? - respondí emocionado.
    -Depende - contestó sonriendo maliciosamente.
    -¿Y de qué depende? - dije mordiendo una papa que estaba cubierta de ketchup.
    -No lo sé... más bien depende de las circunstancias.
    -Me encantaría saber que otra cosa me mataría - dije mirándolo.
   -Ya lo veremos - respondió - por cierto, tienes ketchup en la nariz - dijo acercándose. Nuevamente nuestras caras quedaron cerca una de la otra, Gerard levantó su dedo y limpió mi nariz. 
    -Listo - dijo sonriendo mientras se chupaba el dedo con el que me había limpiado. Ese gesto... como me moría por haber sido yo el que hiciese eso.
    -G-gracias... - contesté mirándolo con un deseo indescriptible.
    -¡Hey, Gerard! Y Frank - dijo Alex acercándose con el chico gordo que me insultó cuando fui a jugar cartas con Gee - ¿cómo están?
    -Muy bien, gracias - respondió serio Gerard - ¿y ustedes?
    -Oh de maravilla - contestó el gordo mientras se embutía la boca de papas.
    -¡Despacio, gordito! Saldrás de aquí como pelota de fútbol - dije tratando de contener la risa.
    -Cállate, marica - respondió el gordo.
    -Marica tu padre - contestó enojado Gerard.
   -¡Eres un...! - dijo el gordito tratando de golpearlo, pero la zambullida de papas que se había dado, le impedía moverse.
    -Cálmate, Ronny - dijo Alex empujándolo hacia atrás - no vale la pena.
    -Así es, no vale la pena - dije mirándolo con desprecio.
    -¡¿Y qué hace este perdedor con comida?! - preguntó mirándome con ojos de odio.
    -Yo se la dí - dijo apresurado Gerard.
    -Con que tú se la diste... - dijo mirándonos a ambos con furia - ¡pues los dos se largan de aquí! - gritó enojado. De pronto, llegaron dos hombres altos, musculosos de negro, nos tomaron del brazo y nos sacaron del club. ¡No puedo creer  lo que hizo ese idiota! Es un hecho, lo odio.
    -¿Y ahora qué? - dije enojado a Gerard - te dije que no debiste de hacerlo, ahora estamos sin comida, sin música y sin un lugar donde estar.
    -Yo tengo un lugar - dijo sonriendo - aunque no hay música ni comida. 
    -¿Qué lugar es? - pregunté dudoso y entusiasmado al mismo tiempo.
   -Ya verás, ven, tomemos ese taxi que está en la esquina - respondió tomándome de la muñeca. Subimos al taxi que estaba un poco mal cuidado y viejo - además de que olía a estiércol -. No sé a donde nos dirigimos, pero yo confío en Gerard.
    -Llévenos al hotel que se encuentra a la vuelta de la plaza - dijo al taxista dándole un billete. El taxista condujo a toda velocidad hacia el hotel que Gerard señaló. No entiendo para qué iríamos a un hotel, pero espero que sea algo bueno y presiento que será mejor que la fiesta en el club.
Continuará...
  

Capítulo 6 Parte 4/7: El club Zebra.

    -Así que te olvidaste de mí... - dijo una voz tocando mi espalda.
   -¿Yo? - respondí volteando - Oh, ¡Ray! Lo siento mucho, verás... Alex y yo conversamos y bueno, luego vino Joanna y me llevó a la tienda de ropa, todo sucedió muy rápido, y me olvidé del vaso de agua.
   -No te preocupes, Frank - dijo sonriendo - ahora lo que sí me interesa saber, es de lo que tú y Alex hablaron, ¿para qué te habló ese patán?
    -Bueno... - dije sentándome - me habló de algunas cosas sobre Gee.
    -¿Sobre Gerard? - preguntó confundido.
    -Ajá... sobre él.
    -¿Y de qué habló?
   -Amm, me dijo algunas cosas que no sabía. Me habló sobre lo que él pensaba de nosotros y nuestra amistad.
    -¿Estás seguro de lo que me dices? Noto algo extraño en ti.
    -Pues a decir verdad le dije lo que sentía por Gerard...
    -¿Que tu le dijiste qué? Frank, ¡¿por qué?! ¿Que no te das cuenta de lo hiciste? ¡Gerard se enterará!
    -No me importa, creo que ya es tiempo de dejar las mentiras de lado, porque esto ya no da para más.
    -Opino lo mismo - respondió pensativo - ¡pero eso se lo debiste decir a Gerard, no a él!
    -Ya lo sé, pero me forzó a decirlo.
    -Ese es el hijo del mismísimo mal, en serio, amigo - dijo enojado - pero, dejemos al niño ese de lado... ¡Yo también tengo que decirte algo muy importante y que te alegrará la vida!
    -¿En serio, qué cosa?
...
    -¿Está todo listo? - preguntó Gerard acomodándose la camiseta.
    -Sí... todo está listo - respondió Alex - supongo que tú y Iero también.
    -Así es - contestó sonriendo.
    -Sabes, hace unas horas atrás hablé con él.
    -¿De qué hablaron? No me digas que lo insultaste nuevamente.
    -Lamentablemente no - dijo pensativo - pero si me confesó algo.
    -¿Confesar? ¿Qué cosa te confesó? - preguntó mirando a Alex.
   -Primero contéstame algo, ¿tu le mentiste acerca del sueño a Frank, no es así? Él me dijo que le comentaste sobre un sueño con tu hermano Mikey.
    -¿Cómo lo sabes? - preguntó asustado.
    -Yo le dije todo, Gerard.
    -¿Todo? ¡¿Todo de qué?!
    -La verdad - respondió con ojos diabólicos - pero, él también dijo toda la verdad.
    -¿Qué verdad? ¡Sé claro!
...
    -Gerard... te dijo... que me ama...
    -Sí, me lo confesó mientras hablábamos a solas - contestó Ray mirando a Frank.
    -¡Esto lo más hermoso y fantástico que me pudiste haber dicho! Pero, ¿tú le dijiste a Gerard lo que yo sentía, Raymond? 
    -Por supuesto que no... - respondió nervioso.
    -No te creo, ¡tú le dijiste algo! ¿No es así?
    -¡Está bien, sí! - contestó con una sonrisa nerviosa - pero, fue sin querer.
    -...Gracias - respondí mirándolo con enojo.
    -Fue sin querer, pero, ¿qué importa? Tú ya sabes lo que él siente, y él también sabe lo que tú sientes.
    -¿¡ÉL SABE!?
    -Yo creo - contestó - de seguro ahora mismo Alex debe de estar hablando con él.
    -Deben ser puras mentiras lo que me has dicho, Raymond.
    -¡No! en serio.
    -Pues quiero escucharlo de su boca, hasta entonces no creeré en nada de lo que me digas.
...
    -¿Qué más pruebas quieres? - respondió Alex aburrido.
    -Ya te lo dije, hasta que el mismo Frankie no me lo diga en mi cara, no creeré nada de ti.
    -Como quieras - contestó Alex. Mejor olvidemos este tema tan tonto, y vámonos a la fiesta de una vez por todas, en la camioneta del chico gordo que quisiste golpear - dijo mirando a Gerard con intención malévola.
    -Vaya, iré en el mismo auto que esa bola de grasa, genial - respondió saliendo de la habitación con Alex.
...
    -¡Rayito! - gritó Jo mirando a Raymond - qué bien te ves - dijo coqueta. Traía el vestido que se había comprado en la tienda. Blanco, bastante elegante pero, muy... ¿exhibicionista? No sé como describir eso.
    -Eh, muchas gracias, ni qué decir te ti - respondió incómodo, pero nuevamente mirándola muy... atento.
    -¿Ustedes irán juntos, no? - pregunté mirando a Ray tratando de sacarlo de su atención hacia Joanna.
    -¿Juntos? - contestó asustado.
    -¡Sí! - contestó sonriendo Jo - ¿verdad, Ray? 
    -Es que... amm, sí, claro - respondió muy incómodo mirándome.
    -Te espero abajo en el coche, Raymonsito - dijo saliendo del cuarto.
    -Wow, eres todo un semental - dije riendo.
    -¡Oh, cállate! Siempre me tocan las peores, sueño con ir a una fiesta con mi Pamela Anderson.
    -Ja,ja,ja eso está un poco difícil, ¿no lo crees? - respondí sonriendo.
    -Ya lo sé - contestó con aire de decepción - pero nada es imposible en esta vida.
    -Es cierto - dije tocando su hombro.
    -¿Van a ir a la fiesta o qué? - preguntó Emma por detrás.
    -¡Claro! - respondí entusiasmado.
    -¿Y qué hacen aquí cotorreando? Apúrense y suban al coche rojo, ese es el nuestro - dijo Emma saliendo.
    -¿Viste? Tanto hablar nos ha atrasado, vamos - contestó Raymond mientras me tomaba del brazo.
   -Vamos - respondí emocionado por llegar. Bajamos las escaleras y salimos para subirnos al automóvil. Sólo estaba el nuestro, ya que los otros se habían ido. ¿Con qué cara voy a saludar ahora a Gerard? Me siento apenado, aunque a la vez extasiado. Sólo espero que haya valido de algo ilusionarme con este día.
Continuará...

lunes, 24 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 3/7: El club Zebra.

    Por favor, que alguien me pellizque si estoy soñando. ¿Será cierto todo lo que me dijo Alex? Es difícil creerle a alguien que por mucho tiempo te ha odiado, especialmente cuando un día antes, te maltrata. Esto cada vez me está consumiendo más y más en el deseo por saber la verdad. Esto... se me está saliendo de las manos, no pienso en otra cosa que no sea Gerard, no siento otro aroma que no sea el de Gerard y no sueño con otra cosa que con Gerard. Mi mundo, mi vida, mi esperanza gira en torno a él. No sé cómo surgió todo esto en apenas una semana, aunque desde antes yo ya sentía muchas cosas. Pero, él no. ¿Acaso esta cercanía provocó que Gerard me viera con otros ojos? No me importa el tiempo que se tome Gerard para que de una vez por todas estemos juntos, con tal de estar juntos, aunque sea por un minuto, podría esperar toda una vida...
  -¿Qué opinas de este vestido? - preguntó Joanna mirándose al espejo - ¿Frank? ¡Frank! - gritó sacudiéndome.
    -¡¿Qué?! - respondí saliendo de mis pensamientos.
    -Te pregunté por tu opinión sobre este vestido, ¿es lindo no?
    -Sí - respondí tratando de volver a mis profundos pensares - todos están bonitos.
    -No es cierto. Frankie, ¿qué te pasa? - preguntó mirándome con recelo - pareces estar en otro mundo.
    -Perdóname, es que... he visto un par de zapatos muy bonitos, y me quedé con el gusto de probármelos - dije inventando una excusa. La verdad que dar opiniones a chicas sobre ropa, me resulta muy aburrido.
    -¡Hubieras dicho antes! Toma - dijo acercándome billetes - compra los zapatos que tú quieras.
    -¿Tanto? - respondí mirando la cantidad de dinero que me dio - no es necesario, yo ya tengo con que.
    -Bueno - dijo aceptando el dinero de vuelta - estaré aquí por si acaso.
   -Okay - respondí. Salí del área de ropa femenina para buscar la de los zapatos. La verdad me sentía perdido dentro de esa tienda. Era demasiado grande, habían secciones de trajes masculinos y femeninos, zapatos, utensilios personales y hogareños, ropa interior, electrónica, había de todo. Hasta que por fin encontré la parte que buscaba. Habían botas estilo cowboy, sandalias, tennis de todas las marcas... un poco de todo.
    -¿Quiere que le muestre otro modelo? - preguntó la señorita que atendía a un cliente en el probador.
   -Sí... me gustaría algo menos formal, pero bonito - respondió el cliente. Su voz me sonó muy familiar, así que sin que se diese cuenta, miré por debajo del probador. Lo único que pude distinguir fueron sus piernas - que eran bastante bonitas, por cierto - aunque no conozco las piernas de ninguno de mis compañeros de viaje. Me sentí mucho más intrigado por saber de quién eran esas piernas - ya sé, suena pervertido, pero no lo es. - Me alejé para esperar a que saliera, y así descubrir quién era. Pero claro, Frank es tan estúpido que se atascó entre la ropa, y por resultado, se cayó todo el colgador de trajes masculinos encima mío, ¡qué estúpido y descuidado soy! No lo puedo creer.
   -¿Señorita? - dijo asomándose el cliente - ¿se encuentra bie-? - cortó la palabra de golpe - ¡¿Frank?! ¿Qué rayos haces allá abajo? - preguntó asustado.
    -¡¡¡Gerard!!! ¡¡¡N-no es l-lo q-que p-piensas!!! - dije apurado mientras me sacaba los sacos de encima - y-yo estaba mirando las faldas y, ¡Ayyyy! No, ¡FALDAS NO! ¡Yo estaba mirando las casacas y me atoré y todo se cayó y fue mi culpa, Y PERO FUE SIN QUERER! 
   -¡¿Qué pasó aquí?! - gritó la señorita con las manos levantadas con un gesto de desesperación y terror - ¡MI JEFE ME VA A MATAR SI ENCUENTRA TODO ESTO EN EL PISO!
  -¡No se alarme! - respondió Gerard poniéndose los zapatos apresurado - ¡Nada va a estar así! L-lo arreglaremos - dijo mirando el piso cubierto de casacas de marca.
    -¡NO TOQUEN NADA, SÓLO VÁYANSE! - gritó recogiendo todo y tratando de ponerlo en su lugar.
    -¡Lo siento! - dije nervioso.
   -¡Frank, vámonos de aquí! - contestó nervioso Gerard mientras me tomaba del brazo. Ambos salimos corriendo de la tienda aterrorizados por la cara de la señorita, ¡jamás vi una expresión tan terrible!
   -¡¡¡Qué carajos pasó!!! - dijo Joanna mientras la sacaban de la tienda - ¡me han sacado como si algo malo...! Esperen un segundo, ¿ustedes dos hicieron algo, no es así? - preguntó mirándonos.
    -Fue un accidente - dije bajando la cabeza - lamento haber arruinado tu compra, Jo.
    -¡No puedo creerlo! Te invité para que me ayudaras a escoger un vestido, ¡y en lugar de eso me lo quitas! Estaba a punto de comprarlo - dijo con decepción - pero la loca histérica esa, me tomó del brazo y me echó.
    -Pero...
    -¡Cállate Gerard! - dijo enojada - ...estoy muy enojada contigo, Frank.
    -Ya te lo he dicho, fue un accidente, en serio.
    -Y no me duele tanto por el vestido, ¡si no porque no hay otra tienda donde buscar!
    -Justo eso quería decir, yo...
   -¡Cállate! - gritó Jo a Gerard - era un vestido tan bonito, precioso, ¡y tú me quitaste la oportunidad de usarlo en la fiesta, Frank!
    -No quise quitarte la chance de usarlo, ¡rayos, créeme! Sucedió tan rápido... - contesté enojado.
    -Bueno sí me dejan decir algo, yo...
    -¡Qué te calles, Gerard! - gritó nuevamente Joanna.
   -¡Cállense todos! - grité - por favor, deja de echarme la culpa por algo que yo no quise hacer - dije mirando a Jo - y tú, Gerard, habla de una vez.
    -Gracias, Frank - respondió con gesto cansado de intentar hablar - quería decir que yo conozco una tienda igual a esta, donde venden modelos parecidos a los que hay aquí. Sí quieres, vamos a ver... ¿quién sabe y encuentras algo mucho más bonito? - propuso Gee mirando a Joanna tratando de convencerla.
    -¿En serio, Gergito? - dijo Jo poniendo cara de esperanza - ¡Wow, vamos entonces! ¿Dónde es?
    -Es... la tienda esa que está ubicada al lado de la fuente - señaló Gerard con el dedo.
    -¡Oh por Dios, se ve fabulosa! - respondió Joanna corriendo hacia la tienda.
    -Buen trabajo, Gergito - dije riendo - por lo menos la tranquilizaste un poco.
   -Ja,ja sí, por lo menos - respondió riendo - una cosa... sabes lo tanto que me cae de mal que me digan Gergito, ¿verdad?
    -Sí, lo sé - dije sonriendo - justo por eso te llamo así.
    -¿A sí? - contestó con una sonrisa diabólica Gerard.
    -Sí - dije mirándolo.
    -Está bien - dijo mirándome sonriendo - supongo que Gergito no es tan malo después de todo... ¿cierto, Frodo? - respondió mirándome con una sonrisa.
    -¡Oh no, Gerard, odio el nombre Frodo!
    -Ya lo sé, justo por eso te llamo así - dijo mirándome mientras sonreía.
    -Ja,ja,ja - reí mientras lo miraba.
    -Oye, ahora que lo pienso... ¿Y Ray, irá también?
    -¿Ray? Sí, claro el también irá... ¡Rayos, Raymond! - dije recordando.
    -¿Qué pasa con Ray, Frank? - preguntó curioso Gee.
    -Nada, es sólo que me pidió un vaso de agua y se me olvidó llevárselo.
    -Oh... - respondió Gerard - al menos de sed, no morirá - dijo sonriendo.
    -Ja,ja, sí.
    -¡CHICOS! - gritó mientras volvía Joanna con una bolsa de compras en la mano - ¡ya encontré mi vestido ideal! - dijo emocionada - ¡mucho más bonito del que había visto!
    -¿En serio? - respondí mirando la bolsa que traía - pues me alegro, supongo que ahora estás feliz.
    -¡Sí! muy feliz - contestó mirándome mientras sonreía - ¡y todo gracias a Gerard! - dijo abrazándolo.
    -De nada, Jo - respondió Gerard mientras me miraba con gesto de incomodidad - no es nada...
    -Es bueno saber que ya encontraste algo para ti, Jo... pero, ¿y Gerard?
   -¿Yo? respondió mirándome confundido - No, no... yo tengo muchos pares de zapatos en mi habitación, no es necesario... sólo vine a probarme unos por si encontraba algo mejor.
    -¿Seguro, Gee? - pregunté mirándolo desconfiado - si quieres podemos buscar unos.
    -No, estoy seguro, Frankie.
   -Como quieras. Siendo así, ya nos podemos ir - respondí mirando mi reloj pulsera - la fiesta va a comenzar en un par de horas, y creo que todos necesitamos arreglarnos.
    -Es cierto - dijo Gerard - es mejor que volvamos.
  -¡Vamos! - respondió Joanna recogiendo su bolsa con entusiasmo. Los tres regresamos al edificio pensando en la fiesta. Jo por su parte con su nuevo vestido, Gerard por su lado tendrá que organizar los últimos detalles antes de que todo comience, y yo extasiado esperando el momento de ir con Gerard. Debo decir que lo noté muy amable, demasiado a decir verdad. No es que me incomode, para nada, si no que me hace sentir muy bien. Pero lo digo por él, no es común esa actitud en él. Ya sé que siempre a sido buena onda conmigo, pero hoy lo sentí el doble de buena onda.
    Cuando llegamos, ya todos estaban preparándose para la fiesta. Menos nosotros. Gerard se despidió y entró en su cuarto para arreglarse y arreglar lo de la fiesta, mientras Jo y yo entramos a nuestro cuarto.
    -Dime si no es precioso, Frankie - comentó Joanna mientras sacaba el vestido del empaque.
    -Está muy bonito - contesté - de seguro te verás muy bien.
   -Ay, ¡gracias! y... perdóname por lo que dije - respondió mirándome - supongo que me enojé de más contigo, no debí de hacerlo.
    -No hay problema - dije sonriendo - lo importante es que ya todo pasó.
   -Es cierto - respondió mirándome sonriendo - oye, ¿me disculpas? Comenzaré a vestirme, estaré en el baño de la izquierda para que puedas ocupar el otro.
   -Seguro - contesté - tómate tu tiempo. Todos se fueron a preparar, mientras yo, no sabía por donde empezar. Yo no me preocupo mucho por usar algo extravagante, con un buen par de zapatos, una camiseta, una chaqueta y un pantalón, me conformo.
Continuará...

domingo, 23 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 2/7: El club Zebra.

    -¿A dónde vas? - preguntó Alex.
    -Voy a llevarle un vaso de agua a un amigo - contesté.
    -¿Qué amigo? No me digas que es Gerard, esa no te la creo.
    -De hecho, no - dije enojado - ¿por qué dices esas cosas?
    -¡Já! ¿Te parece poco? Encima de todo pretendes que les crea el cuentito de que "son amigos", por favor.
    -¿De qué hablas? ¡No entiendo tus estúpidos comentarios, Alex!
    -Deja de hacerte el desentendido, ¡sabes perfectamente lo que piensa y siente Gerard sobre ti!
    -¿Qué? Alex... - dije confundido - en serio, no sé de qué me estás hablando.
    -Oh... espera, ¿en serio no sabes? - respondió levantándose - no puedo creerlo.
    -En serio no sé de qué me estás hablando, ¿a qué te refieres?
    -No entiendo cómo no te has dado cuenta de... escucha, ¿Gerard te comentó sobre su sueño?
    -Sí - respondí - me contó que soñó con su hermano Mikey... sí, ¿qué tiene eso que ver?
    -¿SU HERMANO MIKEY? Já, ¡es una farsa! Ese idiota soñó contigo, Iero.
    -¿Conmigo?
    -Sí - respondió - ¿no te contó que...?
    -¡¿Que qué?!
    -No soñó con ningún hermano, soñó que se besaban ustedes dos, y se decían cosas románticas.
    -¿QUÉ?
    -¿No te parece extraño que siempre te esté defendiendo? De hecho, yo no quería invitarte a la fiesta, pero él me insistió para que vayas.
    -Pero...
    -Y eso no es todo. Siempre te ha estimado para cualquier cosa, ¡ha sido capaz de enfrentar a sus amigos por tu culpa! Gerard obviamente siente algo por ti, ¡yo lo sé! Ha insinuado muchas cosas, sentimientos que sólo él sabe. 
    -N-no sé que d-decirte...
    -Sí puedes decirme una cosa... admite que lo amas.
    -¿Y-yo? ¡Por supuesto que no!
    -¡Basta de ser un imbécil mentiroso, dilo de una vez!
    -¡Está bien! Sí, lo amo con toda mi alma.
    -¡LO SABÍA! Gerard y tú tienen algo, son un par de mentirosos sin escrúpulos.
    -¡Cállate! Más bien tú eres el imbécil entrometido aquí, ¿qué rayos te importa lo que hagamos? Es nuestra vida, ¡y podemos hacer lo que se nos venga en gana, te guste o no te guste! ¿Comprendes?
    -Estás en lo cierto, engendro - respondió Alex mirando en menos a Frank. - No tengo por qué meterme en sus miserables vidas, pero vivimos en un mundo libre, ¡así que puedo entrometerme en lo que yo quiera!
    -¿Sabes algo? Hablar contigo es repugnante, es admirable que Gerard te haya aguantado por tanto tiempo siendo que eres un completo idiota - dije enojado - ohh... ¡lo siento! Me acordé que de tan insoportable que eres, sólo te queda Gerard, y bueno... le das lástima y no te quiere dejar solo, te entiendo.
    -¡Púdrete! - gritó Alex saliendo del cuarto furioso - ¡qué pena que no pueda cancelar tu suscripción a la fiesta, con gusto lo haría! - dijo bajando las escaleras.
    -Mal por ti, porque hoy - respondí entre suspiros - ...hoy Gerard y yo estaremos juntos - dije en voz baja, pensando y anhelando el momento de ir a la fiesta.
    -¡Frankie! - gritó Jo entrando a la habitación - acompáñame a comprar ropa.
    -¿Comprar ropa, para qué? - respondí frotando mi pelo.
    -¡Para la fiesta! Vamos, sirve de que te compras algo tú también - dijo Jo tomándome de la mano.
    -Como quieras - respondí saliendo del cuarto.
Continuará...

viernes, 21 de enero de 2011

Capítulo 6 Parte 1/7: El club Zebra.

    -Hey - dijo Gerard regresando.
    -Hola, de nuevo, Gerard - respondió sonriendo Ray.
    -¿Qué tal el viaje?
    -Agotador, tu sabes. El tránsito ha sido horrendo - contestó - y la comida del avión estaba fría.
    -Ja,ja,ja - rió Gerard sentándose en la silla del escritorio - ya lo sé. Una vez me tocó comer una gelatina fría.
    -Eh, las gelatinas son frías - dijo Ray tratando de disimular la risa - sino, no serían gelatinas.
    -Es cierto... - respondió Gee sonriendo con vergüenza.
    -Ja,ja. Oye, Gerard, te quiero hacer una pregunta - dijo Ray mirándolo - pero necesito que me digas la verdad.
    -Por supuesto, ¿qué cosa me quieres preguntar?
    -¿Cuáles son tus sentimientos hacia Frank?
    -¿A qué viene tu pregunta? No entiendo.
    -Primero responde a mi pregunta, y luego yo respondo la tuya.
    -...Pues, no lo sé.
    -¿No sabes qué? - respondió Raymond curioso - ¿no sabes qué sientes por él?
    -No.
    -Frank me contó que ayer se besaron, o más bien, tú lo besaste.
    -¿Yo? - respondió poniéndose rojo y nervioso - yo no lo besé... él me besó.
    -Perdóname pero Frank no mintió, sé que lo besaste, ¿no es así? 
    -Está bien, sí lo besé - respondió - pero él aceptó mi beso...
    -Comprendo - dijo Ray pensando - es que... supongo que ya lo sabes.
    -¿Saber, saber qué cosa, Raymond? - preguntó asustado.
    -Veo que no te lo dijo, entonces no te lo puedo decir.
    -Oh vamos, dímelo.
    -No puedo - sentenció serio - pero no cambiemos de tema, dime de una vez por todas por qué besaste a Frank ayer.
    -Creo que l-lo amo.
    -¿Lo amas, estás seguro de lo que me dices?
    -Sí... lo amo. A decir verdad dudaba al principio, pero me he dado cuenta de que esto va en serio.
    -Rayos, ¡Frank se pondrá muy contento! - gritó Ray sonriendo.
    -¿Contento? Está bien, ya he respondido tu pregunta - respondió Gerard - ahora te toca responder la mía.
    -Muy bien, pregúntame.
    -¿Sabes algo de lo que yo no sé?
    -Sí, muchas cosas, de las cuales no puedo contarte.
    -¿Por qué no? Te he dicho de mis sentimientos hacia Frankie, no es justo, debes decirme la verdad.
    -¿Qué verdad? No hay ninguna verdad - respondió Ray parándose con intención de irse antes de que la exija una respuesta - estás equivocado, Gerard, no hay ninguna verdad.
    -¿A dónde crees que vas? Ahora mismo me vas a decir todo, absolutamente todo.
    -Bien, ¡lo diré! - gritó asustado Raymond - pero por favor, suéltame.
    -Okay, empieza - respondió Gee soltando su camiseta.
    -Desde que llegaste la secundaria, Frank te miró de manera diferente...
    -¿Qué significa esa manera diferente de mirarme?
    -Verás... él... ¡ahhh, no puedo decirlo!
    -Por favor, dímelo - dijo Gerard - te prometo que no le diré nada de lo que me digas.
    -No, es que la única persona que sabe de esto soy yo, nadie más.
    -¿Tanto misterio? Por amor de Dios, ¡dímelo de una vez!
    -Frank siempre te miró de una forma especial, al principio creí que era una tontería, pero poco a poco me lo confirmaban sus hechos, sus comentarios... todo en él siempre estuvo relacionado contigo, Gerard.
    -¿Relacionado conmigo? Raymond, sé claro, ¡¿a qué te refieres?!
    -¡Frank te ama, desde el primer día en que te vio, su corazón te ha mantenido latente hasta este momento! Él intenta ocultarlo, pero es imposible... De seguro has de pensar que el beso lo hizo sentir incómodo... ¡sí supieras! Le encantó que lo besarás, de hecho, todo su ánimo dio un cambio radical cuando lo besaste. No puedo creer que no te hayas dado cuenta de esto, ¡hasta el más tonto de todos se daría cuenta!
    -Ray... ¿es... cierto lo que me estás d-diciendo? - preguntó Gerard impactado.
    -Sí, es verdad.
    -No puedo creerlo... - dijo Gee pálido, impactado y asustado al mismo tiempo.
    -Pues creerlo - respondió Raymond. En ese instante, Gerard se puso muy asustado, pero era solamente la apariencia exterior, porque en su interior, había una magia que fluía en sus venas, sentía como si miles de fuegos artificiales explotasen en su corazón. Jamás experimentó un sentimiento tan bello como ese.
    -¡Esto es lo mejor que me pudiste haber dicho, Raymond! - gritó con una felicidad radiante Gerard.
   -Pues yo pienso que debes guardar esa emoción, por lo menos hasta que se presente la oportunidad exacta y oportuna para decirle todo a Frank y que el amor de una vez por todas, llegue a ustedes.
    -NO PUEDO ESPERAR, ¡LA FELICIDAD QUE ME INVADE ES DEMASIADA!
    -¡Cálmate, amigo! Hoy irán juntos tú y Frank al club, ¿no es así?
    -Sí, ¡iremos juntos! - respondió Gee con una sonrisa grande.
    -¿Por qué no aprovechas y le dices todo?
    -Me parece muy buena idea, Raymond.
    -Creo que es buena idea, también.
    -¡MUCHAS GRACIAS POR TODO, GRACIAS! - contestó Gerard abrazando fuertemente a Ray.
    -De nada - respondió Raymond ahogándose por el abrazo.
    -¡Me voy a buscar mi mejor ropa! Tengo que verme bien... ¡y un perfume! Hasta luego, amigo - dijo Gee saliendo del cuarto entusiasmado - ...¡y muchas gracias de nuevo!
    -No, ¡de nada! - respondió Ray - hasta pronto...
Continuará...

martes, 18 de enero de 2011

Capítulo 5 Parte 3/3: El error que conduce a la verdad.

    -¿A quién esperas? - preguntó Gerard por detrás.
    -A un buen amigo... hace tiempo que no lo veo, en un par de minutos estará aquí.
    -¿En serio? - respondió curioso - ¿lo conozco?
    -Creo que no... se fue de la secundaria el primer año, tú llegaste al segundo.
    -Cierto - dijo pensativo - ¿cómo te acordaste? Yo no me recordaba del año en que entré.
    -Oh, pues - dije poniéndome nervioso - eso cualquiera lo podría recordar, es decir, Joanna lo recuerda muy bien, y un día nos pusimos a rememorar el pasado y... me lo dijo.
    -Wow, qué bien que se acuerde porque yo no ja,ja,ja - dijo sonriendo.
    -Sí...
    -¿Listo para la fiesta? - preguntó ansioso - ¡yo no puedo esperar!
    -Sí... eso creo - respondí - ¿por qué tanto entusiasmo, Gee? 
    -Bueno, me da gusto ir a una fiesta con mi buen amigo, o sea tú...
    -Ay, qué bien - dije sonriendo - pensándolo bien, me siento igual o mejor que tú.
    -¿Por qué? - preguntó con una sonrisa coqueta, pero cambiándola rápidamente.
    -Porque hace mucho tiempo que no disfruto algo con alguien especial.
    -Pues ésta será sin duda nuestra noche - dijo emocionado.
  -Totalmente - respondí sonriéndole. No podía dejar de mirar sus hermosos ojos, su sonrisa... es simplemente perfecto.
(Bocina de automóvil)
    -¡Raymond! - grité extasiado.
    -¡Frank! - gritó saliendo de su coche Ray. Corrimos ambos y nos dimos un fuerte abrazo. Estaba bastante cambiado. Tenía una gran melena (más bien un gran afro) en lugar de su cabello corto de la secundaria. Lucía bastante bien a comparación de antes. Está positivamente cambiado... bueno, sólo su estatura sigue igual, lo demás, ha cambiado.
    -Te presento a Raymond Toro - le dije a Gerard que miraba la escena del reencuentro - Ray, éste es mi buen amigo, Gerard Way.
    -Mucho gusto - dijo Raymond estirando la mano - dime Ray.
    -Igualmente, Ray - contestó Gerard - puedes decirme Gee.
   -El clima está muy bueno aquí en Orlando, donde vivimos también es verano, pero aquí se respira un aire más limpio,  ¿no lo creen? - comentó Ray moviéndose el pelo.
    -Ya lo creo - respondió Gee mirando a Raymond.
    -¿Por qué no pasamos y hablamos mejor? - dije invitando a Ray para que conozca donde vivo.
   -Vamos - respondió Ray sonriendo. Entramos para ir al living. Menos mal no estaba Alex y sus amiguetes, pero en su lugar, estaba sentada Joanna, con un vestido blanco, bastante corto y un escote muy... ¿cómo puedo decirlo?..¿Muy "expresivamente saltón", quizá? 
    -Hola, Ray - dijo Jo parándose con una sonrisa grande en la cara - ¡tanto tiempo!
   -¿Tanto tiempo, verdad? - respondió Raymond mirándola atentamente. Y no me refiero a haberle puesto atención a lo que dijo...
    -Te ves muy bien, Ray - dijo Joanna mirándolo.
    -G-gracias - respondió Raymond aún mirándola atentamente...
    -Bueno, Ray - dije intentando sacarlo del hipnotismo en el que se encontraba - ¿quieres conocer mi habitación? Sólo hay que subir las escaleras.
    -Claro, me parece buena idea - respondió sacando sus ojos de... Joanna.
    -Los veo más tarde - contestó Jo mirando a Gerard. Me molestó esa mirada, pero nada podía opacar mi alegría al tener a uno de mis mejores amigos cerca mío. Subimos hasta llegar a mi habitación. 
    -¡Vaya! - exclamó Ray mirando el cuarto - esto es mejor de lo que creí.
    -¿Y qué pensabas, que vivíamos bajo el puente? - dijo Gerard.
    -Bueno, no precisamente bajo el puente... - respondió mirando a Gee - pero esto se ve más bonito de lo que pensaba, es decir, creí que sería como un hotel de esos simples... ¡pero esto se ve fabuloso!
    -Pues sí, no me quejo - dije mirándolo - yo también pensé que sería regular esto, pero no.
   -Chicos, a sido un placer conocerte, Ray - dijo Gerard - pero me voy a organizar las cosas de la fiesta.
    -¡Espera! - dije - ven...
    -¿Qué paso, Frankie? - respondió acercándose.
    -Amm, ¿puede ir Raymond a la fiesta? - pregunté susurrándole al oído.
    -Déjamelo a mí, yo me encargo - respondió dándome una palmada en la espalda - ¡los veo luego!
    -¡Adiós! - contestó Ray.
    -Es un buen chico, ¿cierto? - dije mirándolo salir del cuarto.
    -Sí... - respondió Raymond sonriendo - oye, pero a mí nadie me engaña, Frankie...
    -¿A qué te refieres? - respondí confundido.
    -Ajá... pues me habías comentado de él hace mucho... 
    -¿En serio? - respondí aún confundido - ...oh... sí... - dije recordando.
    -¿Todavía mantienes eso que me dijiste?
    -Sí... cada día me convenzo más de eso.
    -¿Y? No me vas a decir que siguen tal cual como en la secundaria, ¡necesitan acción!
    -Ja,ja,ja calma - respondí riendo - ¡todo a su tiempo!
   -Oh, por favor, Frankie - dijo sentándose en mi cama - ¡has estado esperando desde que te conocí! ¿No crees que ya es tiempo de recibir alguna recompensa? Yo pienso que ya pasó mucho tiempo.
    -Puede que tengas razón. Además, ya he recibido una parte de mi recompensa...
    -¿A sí, y eso cuándo?
    -Ayer Gerard me besó.
    -¡¡QUÉ!!... ¡A eso me refería! - dijo sonriendo - ¿Y por qué te besó?
    -Hubo un altercado con unos amigos de Gerard, me vino a consolar y sucedió.
    -¿A consolar? Ese chico vino para algo más, estoy seguro.
    -¿A qué te refieres, Ray?
    -De seguro el ya sentía algo, ¿o me vas a decir que te besó porque lo obligaron?
    -Bueno... sí, he pensado en eso...
    -Oye pero, ¿tú lo besaste o él a ti? - preguntó dubitativo - no entiendo.
    -Él me besó.
    -Oh, ¡aquí hay amor!
    -Ja,ja,ja no lo digas tan alto - dije ruborizado - pero, quién sabe... quizá no sienta nada.
    -¿Besarías a una chica sin sentir nada de nada por ella?
    -Por supuesto que no.
    -¿Entonces? Gerard tuvo sus motivos, no te engañes, amigo.
    -Puede ser... hoy habrá fiesta en el club Zebra, ¿supongo que lo conoces?
    -Claro, ¿qué pasa con eso?
    -Gerard me invitó.
    -¿Ves? ¡Aprovéchalo! 
    -Ja,ja,ja ya veremos que pasará... por ahora, viviré la ilusión del futuro esperanzador.
    -¡Eso! Oye, disculpa que cambie de tema así como así pero, ¿tienen comedor acá no?
    -Sí, ¿por qué?
    -Es que tengo sed, ¿te importa si... me tomase un vaso de agua?
    -No hay problema, ahora te lo traigo, quédate aquí.
    -Gracias - respondió. 
    -De nada - dije saliendo del cuarto.
Continuará...

domingo, 16 de enero de 2011

Capítulo 5 Parte 2/3: El error que conduce a la verdad.

    -Al fin has comido - dijo Jo cruzando la puerta.
    -Sí, al fin.
    -¿Qué miras? - preguntó recostándose en mi cama.
    -Nada, reviso mis mensajes - respondí mientras tecleaba con rapidez mi blackberry -¡Mira! me llegó un mensaje de Ray.
    -¿Qué te dice?
    -Dice que está hospedado en un hotel de... ¡Orlando! no puede ser, ¡está aquí! - dije abrazándola.
    -Wow - respondió abrazándome - ¿se verán?
    -Eso espero.
    -¿Por qué no le preguntas en qué hotel está hospedado para que lo visites?
    -Buena idea, le mandaré el mensaje de vuelta - dije tomando mi blackberry entusiasmado.
    -Oye, te iba a decir algo.
    -¿Qué cosa?
    -Supongo que sabes de la fiesta en el club Zebra de hoy.
    -Sí...
    -¡Quiero invitar a Gerard para que vayamos juntos!
    -¿Qué demonios...? 
    -¿Qué tiene de malo? Quién sabe y terminamos juntos... ¡Ahh!
    -Estás loca, ¿crees que aceptaría? Por favor.
    -Claro que sí, ¡mírame! No hay hombre que no me desee.
    -Bueno, yo no te deseo.
    -¿No, por qué?
    -Joanna, somos amigos - respondí asustado - suena descabellado desear a mi mejor amiga.
    -No suena descabellado, de hecho conozco a un chico que deseaba a su mejor amiga, ¿y adivina qué?
    -¿Qué?
    -Terminaron juntos.
    -Qué bien por ellos, pero yo no soy ese caso.
    -Ay, Frank - dijo mirándome con decepción - qué lástima, pero dejemos eso de lado.
    -¿Te digo algo y no te enfadas? - dije emocionado por decírselo. 
    -Claro, dime.
    -Gerard y yo iremos juntos, como amigos.
    -¿¡Qué!? tú y Gerard... ¿Irán juntos?
    -Así es.
    -¿POR QUÉ?
    -No lo sé, si tanto te interesa puedes preguntarle, yo no le di la idea, el fue el que me invitó.
    -Pues... ¡Qué bien! - dijo irradiando odio en la mirada.
    -Lo siento.
    -Descuida, siendo así, entonces invitaré a Raymond.
    -¿A Raymond? Jo, apenas y se conocen, ¿y lo invitarás?
    -¿Y eso qué? La oportunidad está en todos lados.
    -¿Oportunidad de qué?
    -¡De tener sexo!
    -¡¿SEXO?! Jo, ¡estás loca!
    -¿Qué tiene de malo? - dijo frustrada - ¡Hay que disfrutar la vida al máximo, Frankie!
    -¿Entonces ya no te interesa Gerard? - pregunté entusiasmado por escuchar un "No".
    -Claro que aún me interesa ese bombón.
    -Santo cielo...
    -¿Ahora qué? Por favor, no comiences con los berrinches.
    -No, no lo haré - dije tratando de disimular mi enojo - de todos modos, jamás acabarán juntos.
    -¿Cómo sabes? - dijo enojada - nadie sabe lo que el futuro nos tiene preparado, así que cállate.
    -No me escuches, tú lo verás - respondí - hey, espera...
    -¿Qué paso?
    -Ray me respondió el mensaje - dije mirando la respuesta en mi teléfono.
    -¿Qué dice? - preguntó curiosa.
    -Dice... Hola de nuevo, Frank. Estoy en camino para visitarte a tu residencia temporal, espero no llegar en mal momento. ¿Qué tal va todo por allá? ¡Estoy ansioso por verte! Tengo muchas cosas para contarte, amigo, creo que tú también tienes mucho que contarme. Bueno no te quito más el tiempo, te veo pronto. 
    -¡Genial! - dijo Jo - pero, ¿cómo sabe que estás aquí?
  -Le dije en que parte estaría por sí algo pasaba y tenía que contactarme de urgencia, además, el tiene familiares aquí en Orlando, pero como casi nunca los visitaba, creí que nunca se aparecería por aquí.
    -Bueno, me pondré mi mejor ropa, y tú, ¡cámbiate esas fachas! 
    -¿Qué? Vamos, esta ropa es nueva, ¡la compré antes de venirme!
    -Pues que mal gusto tienes Frankie - respondió husmeado el armario donde tenía toda su ropa.
    -Lo esperaré abajo, ¿vienes?
    -No, gracias, tengo que verme bien, anda tú.
   -Bueno... - respondí saliendo del cuarto. Bajé las escaleras y me quedé afuera mirando a ver si llegaba Ray. Hace mucho que no lo veo y creo que verlo ahora me hará bien. Eramos compañeros de la secundaria, aunque después tuvo que dejar la escuela porque sus padres la consideraban "poca cosa" para él. A pesar de que sus padres son un poco orgullosos, pero amables de todos modos, él no es así. Era el chico más humilde y divertido que había conocido... Estoy realmente feliz de su visita.
Continuará...

viernes, 14 de enero de 2011

Capítulo 5 Parte 1/3: El error que conduce a la verdad.

    Wow, todo fue tan mágico... aun no puedo quitarme de la cabeza sus suaves y exquisitos labios. Me parece que algo le sucede a Gerard, algo parecido a lo que a mí me pasa. ¡No tuve que tomar yo la iniciativa de besarlo, él la tomó por sí sólo! No cualquiera haría eso. Me ha defendido muchas veces, y no fue necesario tener una gran amistad con él desde la infancia para lograr esto, esto que... cada día me confunde más y más... no me refiero a mis sentimientos, sino a los de Gee. Alex ha insinuado muchas cosas con su manera de comportarse, como si tuviese conocimiento de cosas que yo no sé. Espero no llevarme una gran desilusión con todo esto, porque en verdad esto que siento es muy profundo.

    -¿No vas a comer, Frankie? - preguntó Jo mirando mi desayuno.
    -¿Eh? claro que voy a comer - respondí.
    -Pues llevas diez minutos navegando en tus pensamientos, mirando al piso, pero menos comiendo.
   -Lo siento, es que estaba esperando a tener un poquito de más ganas de comer... no quiero comer sin deseos - me excusé. Creo que entre tanto pensar y pensar, el tiempo pasó y no le dí atención a mi emparedado.
    -Sabes, ayer que Gerard nos dio las buenas noches en el comedor, noté en su rostro una expresión alegre, como si algo maravilloso le hubiese pasado - dijo masticando su sándwich - ¿sabes que cosa le pasó?
    -No tengo la menor idea - respondí pensándolo con ilusión - ¿y tú que hacías en el comedor?
    -Pues si no mal recuerdo, te dije que bajaría a charlar con Claudia cuando volviste de tu berrinche.
    -Ah sí, me acuerdo.
    -Por cierto, ¿me explicarás de una vez por todas la razón de ese berrinche? - preguntó curiosa.
    -Disculpen... ¿interrumpo algo? - dijo Gerard asomándose por la puerta.
    -¡Hola Gerard! - dijo Joanna parándose mientras corría para abrazarlo.
    -H-hola, Joanna - respondió un poco incómodo con el abrazo - Hola, Frank.
    -Hola, Gerard - respondí con una leve sonrisa.
    -Frank, ¿podríamos hablar? - dijo Gerard mirándome.
    -Claro - respondí un poco nervioso. ¿Será que quiere hablar del beso de anoche? 
    -En privado - dijo Gerard mirando a Joanna insinuando que se fuera.
    -¿Qué? - respondió Jo enojada - digo... ¡claro, Gergito! - dijo saliendo del cuarto.
    -Qué cursi sonó eso de "Gergito" - dijo Gerard riendo sentándose de mi lado.
    -Lo sé - respondí sonriendo - ¿de qué quieres hablar?
    -Bueno... te quería pedir disculpas por lo de ayer, yo...
    -¿Por el beso?
    -Sí - respondió Gerard nervioso - no fue mi intención hacerte sentir incómodo... lo que pasa es que...
    -No, Gerard - dije sonriendo - no me incomodaste en lo absoluto.
    -¿A no? - respondió sonriendo.
    -Para nada.
    -Qué bien - dijo ruborizándose.
    -Te diré algo... - dije entusiasmado pero a la vez nervioso. ¿Le digo o no le digo que me fascinó el beso? 
    -Dime - dijo emocionado.
    -Yo...
    -¿...Tú?
    -Yo... me enamoré...
    -¿Te enamoraste? - dijo emocionado y sonriendo.
    -Sí... d-de la ciudad, es preciosa, ¿no lo crees? - dije sudando de los nervios.
    -Oh... - respondió con aire de decepción - sí, es muy bonita.
    -Sí... - dije mirando al suelo. ¡No sabía que hacer! Estaba tan nervioso que sentía mis manos derretirse.
    -¿Sabías que habrá fiesta en el club Zebra el viernes? - comentó mirándome.
    -No, no sabía.
    -Estoy invitado, o bueno, más bien estamos invitados.
    -¿Yo? - dije sorprendido.
    -Sí - respondió - le dije a Alex que te anote en la lista también.
    -Oh, Gerard - respondí sonriendo - gracias, pero, ¿por qué yo?
    -¿Qué es de una buena fiesta sin un buen amigo? - dijo sonriendo.
    -Qué lindo de tu parte - respondí sonriéndole - gracias.
    -De nada - dijo Gee sonriendo.
    -Imagino que a Alex no le agradó mucho la idea...
    -De hecho no, pero ya sabes, siempre logro convencerlo.
    -Ja,ja, lo sé - dije riendo - oye y me parece raro que haya aceptado así como así nada más.
    -Bueno, me impuso un pequeño costo.
    -¿Qué cosa? Gerard, si te pidió a cambio algo que no puedas darle, olvídalo, no es necesario que vaya.
    -No, no, nada de eso - respondió.
   -¿Entonces cuál fue el costo? - pregunté curioso y a la vez, enojado con Alex, ¿cuándo dejará de ser tan insoportable y odioso conmigo? Que yo sepa nada malo le he hecho para que se comporte así.
    -No recibirás el beneficio de tener bebida y comida.
    -¿Qué? - respondí enojado - pero bueno, no importa.
    -No, claro que no - dijo pensativo - idearé la manera de conseguir que recibas eso, ya lo verás.
    -No, Gee - dije incómodo - no importa, lo que importa es ir, nada más.
    -Sí... - dijo.
   -Oye, Gerard... - dijo Alex entrando al cuarto - oh... hola, Frank Iero - dijo mirándonos, en especial mirándome a mí con una mirada de desprecio.
    -¿Qué necesitas? - preguntó Gerard.
    -Nada, vengo a decirte que nuestra habitación hará una pequeña charla entre nosotros ahora.
    -Sí, ya voy.
    -Ahora, Gerard - dijo mientras todavía me dirigía una mirada de odio.
    -No importa, Gee, anda - respondí mirándolo a Alex enojado - luego seguimos conversando.
    -Está bien - dijo Gerard sonriéndome - hasta pronto - me dijo parándose.
    -Adiós, Frankie - dijo Alex con una sonrisa forzada.
    -Adiós - respondí sin emoción ninguna, bueno excepto por una, rabia. Qué lindo de parte de Gerard por lo que hizo. Estoy fielmente convencido de que cada día me enamoro más y más de él. Hablar con él siempre es maravilloso, pero me hizo olvidar de mi desayuno una vez más, ahora tendré que comerlo frío, rayos.
Continuará...